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En 2021, se cumplen ciento cincuenta y dos años de la fundación de la Estancia Martín Chico, un edificio que debería ser Patrimonio Nacional

Cuando se cumplieron 150 años de esta estancia,  en 2019,  hicimos esta nota.
“Vengo a traer esto” le dijo Florencio Alonso a Nadia, la secretaria de EL ECO, mientras entraba a la oficina con dos enormes cuadros protegidos por una funda de tela “hay uno que no deje nunca que le sacaran fotos porque es para los amigos de EL ECO” nos dice.
Allí, en el cuadro cuya imagen reproducimos, se pueden ver, en un prolijo parque con una imponente mansión de fondo, las estatuas que hoy lucen en la Plaza Independencia.

Florencio Alonso vino a contarnos que el casco de esta hermosísima estancia que data de 1869 se cae a pedazos, que si la arregla se funde y que si no la arregla terminará en escombros. Alonso se resiste a que este bien patrimonial ,que cuenta la historia de las inversiones inglesas en la costa uruguaya, quede abandonado.

Alonso es el dueño legítimo de la vieja estancia construida en 1869, con un parque increíble, una avenida de higuerones y una vista espectacular del Río de la Plata. El y su esposa viven a un costado, en lo que era la antigua casa del administrador de la estancia. Además, Alonso es un amigo de la casa y gran lector de EL ECO, pero su gesto nos sorprendió al traer a la redacción una fotografía inédita de la estancia, donde se pueden ver las estatuas que hoy están en Plaza Independencia. El regalo tenía una razón: este año se cumplen 150 años de la fundación de la Estancia Martín Chico, edificada por James Bell Watson que compró 20 mil hectáreas en la zona en 1865 y un año después se levanta el edificio “es una torre prácticamente, tiene tres habitaciones abajo, un entrepiso con otras tres habitaciones y un altillo como torre que domina todo el horizonte del Río de la Plata frente a la Isla Martín García” cuenta.

Que no pase desapercibida

“Queremos remarcar esta fecha que no pase desapercibida y honrar a dos historiadores que les hubiera encantado esta fecha”, nos dice Alonso: “uno es el Maestro Hugo Dupré y otro el recientemente fallecido Eraldo Bouvier. Y por supuesto a EL ECO que siempre comprendió lo que hacíamos”

La casa está mal, todas estas viviendas de esa época están deterioradas porque estamos atados a una economía que nos hace correr la liebre todo el día y no nos deja margen para preservar este tipo de patrimonios. La empresa agropecuaria no puede mantener un bien de este tipo” dijo “con lo que mantendría esa casa por año necesitaría la renta de cuatro años” ejemplifica.

Alonso nunca recibió ayuda estatal “lamentablemente no. Y lo que apareció no era confiable” dijo.

El padre de Alonso, junto con Arronga el abuelo de los Sabalsagaray y Roselli, abuelo de Edmundo compraron la estancia “después vendieron y mi padre no quiso vender y se quedó con mil cuadras y el castillo. Entonces pasaron cosas raras, el camino nunca se arregló, una vez lo arregle yo. Recién se arregló cuando entró Moreira por primera vez y lo acomodó ahora de nuevo. La luz de Ute no la tuvimos nunca” dijo “puse paneles solares por unos pocos pesos y tengo todo de energía solar” contó.

Donación.

Alonso contó que ha pensado en donarla para que alguien con dinero le haga lo que sea necesario, pero no quiere que pase a ser un bien patrimonial y termine más abandonado que ahora, “es mi temor” confiesa “para mejor ahora en el paisaje de alrededor entra la pastera y por lo tanto ya es más difícil que se convierta en una inversión turística. Hay dos cosas importantísimas que pueden chocar. Una es la reserva de flora y fauna que yo tengo ahí que hace más de cuarenta años que no tiene productos químicos ni nada. Por eso hay que ver para que lado turismo se va a enfocar porque no quiero que termine con un enfoque turístico equivocado” explicó “es un bien sobre el Río de la Plata, entonces también se puede utilizar como pantalla para otras cosas y no quiero eso” dijo.

Yo no quiero ni fundirse ni que se caiga, remarca Alonso pero cuenta una mala experiencia con los temas patrimoniales “una vez encontramos un caparazón de Gliptodonte y se armó todo pieza por pieza, lo vamos ver a Colonia y resulta que había desaparecido” señaló “yo quiero hacer el bien, pero hay que saber muy bien cómo hacerlo” señala.

Reseña.

La estancia Martín Chico es una de las inversiones inglesas en pie, mas viejas de la zona. Su construcción data de 1869 y corresponde a James Bell, cuya famila también donó los terrenos que hoy conforman City Bell en la provincia de Buenos Aires. Unos años antes los alemanes Lahusen construyeron Los Cerros de San Juan en la margen derecha del Arroyo San Juan, que luego pasaría a manos de la inglesa familia Booth,  y la inglesa compañía C. H. Walker se instaló en 1887 en Conchillas.

Fue una época de grandes inversiones extranjeras en la zona.

 

 

Fuente: 08/09/2021