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jueves 19 octubre 2017
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El medalla de oro panamericano que fue fusilado durante la dictadura uruguaya

El medalla de oro panamericano que fue fusilado durante la dictadura uruguaya

“Si a un joven no le das historia, lo estás dejando huérfano de memoria”

EL PALENQUE DE JUCEDA. Desde Paysandú. Floreal García campeón Panamericano de boxeo. Pintaba para ser brillante. Pero una promesa incumplida por un político, lo llevó a dejar el boxeo. Y cambiar sus hábitos de vida.
Marcelo Decaux, un apellido ilustre en el periodismo deportivo uruguayo, publicó en su momento en el diario capitalino El Observador, una sección llamada “Campañas”. De las mejores que publicó fue una sobre el boxeador uruguayo Floreal García. De esa nota sintetizamos partes fundamentales para compartirlas con los lectores de 20Once.

—“Los Juegos Panamericanos de San Pablo fueron el 20 de abril de 1963. Uruguay lograría en ellos la mejor posición a lo largo de toda su historia obteniendo el sexto puesto con cuatro oros, una plata y ocho bronces. En todas sus participaciones, los atletas celestes cosecharon 11 oros en los Panamericanos y esos cuatro de San Pablo fueron la cosecha más importante.

El boxeo todavía tenía auge en el deporte uruguayo. Por eso fue representado por seis pugilistas: Washington “Cuerito” Rodríguez, Raúl y Roberto Aguilar, Washington Trápani, Carlos Franco y Gualberto Floreal García.
Floreal, como lo conocían sus amigos, peleaba en la categoría mosca hasta 51 kilos. No pasaba 1,60 m de altura.
De perfil bajo, nacido en el barrio Los Olivos –situado entre Jardines del Hipódromo y Las Acacias–, Floreal se hizo hombre de chico. Nació el 24 de mayo de 1943 y en vez de jugar como todos los chicos de la época al fútbol, prefirió con el tiempo los guantes. Seguramente el auge de Dogomar Martínez le dio un espaldarazo para acercarse al deporte de su vida. Poco después de los 15 años se probó los guantes por primera vez. Lo llevaron a entrenar al Boxing Club Canillitas y allí participó de varios torneos barriales en los que se destacó.
Sin embargo, su primera pelea “oficial” fue en el Palacio Peñarol, templo histórico de las veladas más trascendentes del boxeo uruguayo. Le tocó perder por puntos contra Domingo Gómez. Obviamente que luego todo cambió y llegó a ser campeón uruguayo de su especialidad.

En 1962 concurrió a un Latinoamericano en Buenos Aires. No querían que peleara porque tenía problemas hepáticos, pero él no les hizo caso y terminó en la tercera ubicación. Fue escogido para participar de los Juegos Panamericanos.

Allí tuvo tres peleas muy duras. En el debut, pese a los nervios, le ganó muy bien al argentino Juan Camargo. Días después lo hizo con el campeón chileno José Flores y la frutilla en el postre fue vencer por puntos al brasileño Pedro Dias ante casi 10 mil personas en el Estadio Pacaembú.

La decisión final no fue fácil, ya que los cinco jueces podían ser influenciados porque el local terminó parado pese a que trastabilló en el último round. Sin embargo, Floreal ganó por decisión unánime y consiguió de esa manera, el único oro para el boxeo uruguayo en la historia de los Panamericanos.

Cuando Floreal se encontraba en el pináculo de su carrera, tomó una decisión trascendente. “Un día estábamos entrenando para los Juegos Olímpicos de Tokio de 1964 y vi que se llevaba todo. ‘Me voy, no cumplieron con su palabra’, dijo”. Determinación de Floreal de abandonar el boxeo luego que le prometieran un trabajo en la administración pública y no cumplieran.

Se fue a vivir a Minas y a laburar de lo que viniera. Con el paso del tiempo se casó con Mirtha Hernández, una joven de su barrio.

Los años pasaron y la próxima vez que se supo de Floreal fue porque lo habían detenido como integrante de los Tupamaros. Fue en 1971 y lo encarcelaron en Punta Carretas. El 6 de setiembre, cuando se escaparon 106 Tupamaros, le recomendaron que se quedara porque le quedaba poco para cumplir su condena, lo cual hizo.

En 1972 salió de la cárcel y se exilió primero en Chile -hasta la muerte de Salvador Allende- y luego en Argentina. Floreal ya era padre de Amaral, quien tenía tres años. El 8 de noviembre de 1974 fue secuestrado por militares argentinos cuando iba a hacer un mandado para un cumpleaños. Lo llevaron al centro de torturas de Automotores Orletti.

Fueron trasladados a Montevideo en un vuelo y lo siguieron torturando junto a su esposa y a otros detenidos. Su hijo Amaral fue entregado a una familia argentina de policías de Formosa con el nombre de Juan Manuel Moreno y durante 10 años no recuperó su identidad hasta que las Abuelas de Mayo lo hicieron. Siempre se manejó que Amaral fue el primer niño desaparecido por la dictadura uruguaya.

El 19 de diciembre de 1974 fue asesinado en París el coronel Ramón Trabal, quien se había mostrado contrario al régimen. Nunca se supo quién lo mató. Los Tupamaros, con los años, siempre lo negaron.

Como represalia a esta muerte, al otro día fueron fusilados cinco tupamaros en las cercanías de Soca: Graciela Estefanell, (N de R: sanducera) Héctor Brum y su esposa María de los Ángeles Corbo (embarazada de seis meses y medio), y Floreal García de 31 años, con su esposa Mirtha Hernández, de 29”.

Una acotación nuestra, referente al asesinato en Francia del coronel Trabal, sobre esto existe la semiplena convicción que los mismos militares tramaron esta muerte para anular a un militar demócrata y para cometer esos asesinados en pueblo Soca.

Un trama al estilo de las tristemente célebres CIA y KGB. Si tendrán éstas en su conciencia esta clase de acciones en todo el mundo. Como asesinar a tres mujeres y una de ella embarazada.
Nunca se dijo que estos fusilados estuvieron involucrados en hechos de sangre.



Eduardo Mérica, periodista uruguayo desde 1979. Integrante de las redacciones de La República, Estediario, El Deportivo Sport Magazine y Marca. Tuvo pasajes por radio CX 32 Radiomundo "Contacto Deportivo" y CX 38 Sodre. Redactor creativo del programa Vida Sana (Canal 5 Sodre), Jornalista en A PLATEIA Livramento, Brasil. Sub Editor de ACAURUGUAY.COM y Editor de www.diariouruguay.com.uy y www.futboluruguayo.uy. Es miembro de AER y presidente de la filial APU (Asociación de la Prensa Uruguaya) Rivera.


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