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miércoles 12 diciembre 2018
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La vida de Jules Rimet

La vida de Jules Rimet

La historia de los Mundiales archivado.

Jules Rimet nació en Theuley-les-Lavoncourt, un pequeño pueblo del departamento de Alto Saona, el 24 de octubre de 1873. Quizás una de las primeras claves para entender los valores sobre los que Jules Rimet cimentó su obra al frente de la FIFA sea el tiempo que pasó junto a su abuelo en su pueblo natal tras el desplazamiento de su padre hacia París en busca de trabajo. Durante esa etapa Jules completó su primera educación, construida sobre las bases de la religión y el patriotismo, según indica el periodista e historiador Félix Martialay. (2009).

Observando la práctica del fútbol en las calles parisinas, Jules Rimet se percató del poder que posee el balompié como instrumento para la educación física y moral de los jóvenes. Por otra parte, Jules se implicó en el movimiento del catolicismo social dentro del círculo de Obreros Católicos. Rimet acogió la idea de conciliar a todos los estratos sociales en un mismo movimiento social católico. Extrapolándolo al deporte, Rimet fue consolidando su creencia en el fútbol como medio para la confraternización de todas las clases sociales, por encima de una unión dentro del seno de la religión. Jules Rimet se interesó sólo por la vertiente más social del catolicismo. Nunca fue muy amigo de la Iglesia, ya que tal y como recuerda su nieto Yves Rimet (2014: 60) creía en Dios pero iba a misa cuando le daba la gana. Por encima del catolicismo, Yves Rimet (2014: 60) destaca la fuerte conciencia social y republicana de su abuelo. También alaba su concepción idealista de la vida por la que intentaba utilizar el fútbol para alcanzar acuerdos entre hombres de diferente origen.

Más allá del deporte, Rimet ayudaba por las mañanas a su padre en la tienda de ultramarinos que éste regentaba. Por las tardes, se dedicaba a estudiar la carrera de derecho. Con 23 años, Rimet funda el club deportivo Red Star en París junto con su hermano Modeste y sus amigos Charles de SaintCyr y Ernest Weber. Crean un club centrado en el
fútbol aunque también destinado a potenciar la práctica de otros deportes como el atletismo, ciclismo y esgrima.

Rimet aplica desde un principio al Red Star sus valores humanistas, que logran acercar el club a los jóvenes de las familias pobres. Durante esta época, Jules compaginaba dos grandes pasiones. El fútbol, que no practicaba muy a
menudo, y la literatura. A Rimet le entusiasmaba la poesía, algo que compartía con sus amigos Weber y Saint-Cyr. Tal era la afición de estos tres amigos por la poesía que decidieron crear una sección literaria y artística dentro del Red Star con el objetivo de descubrir la literatura y el arte a los jóvenes deportistas de los barrios que no contaban con demasiadas oportunidades.

En 1897 se crea la USFSA (unión de sociedades francesas de deportes atléticos), lo que sería el embrión de la futura Federación Francesa. Rimet decide afiliar al Red Star a esta asociación, que se fue poco a poco distanciando respecto a los valores con los que Rimet concebía el fútbol y el deporte.

Rimet y Coubertin: dos concepciones del deporte

A finales del siglo XIX y principios del XX, el fútbol todavía no era el deporte de masas que es hoy en día. Circulaban diversas teorías sobre cómo concebir el deporte dentro de la sociedad, algo que originó un conflicto en las primeras asociaciones futbolísticas.

Pierre de Coubertin, fundador de los Juegos Olímpicos modernos, entendía el deporte como una actividad elitista. Coubertin defendía el amateurismo, creía que el deporte se debía practicar como una actividad no profesional, es decir, sin retribución alguna. Esta visión reducía la práctica del deporte sólo a los aristócratas, que eran los únicos
que tenían el tiempo y los recursos necesarios para poder hacer deporte. Esta idea chocaba con los valores de Rimet, que veía en el advenimiento del fútbol profesional la única manera de abrir el fútbol a las clases más pobres. Pese a esta diferencia de concepción, Rimet y Coubertin vivieron vidas paralelas con muchos puntos de conexión y ciertas
posturas comunes, por lo que no fueron personajes tan diferentes más allá de esa forma de entender el deporte.

Coubertin nació el 1 de enero de 1863 en París, 10 años antes que Rimet. Defendió el deporte como una herramienta generadora de valores positivos. Al igual que Jules, entendía el deporte como un concepto que iba más allá de la actividad física, con capacidad para unir pueblos y regenerar costumbres. Tanto en Rimet como en Coubertin el
catolicismo fue un elemento clave en la construcción de sus valores. Pierre tuvo una marcada influencia inglesa desde su etapa en Reino Unido en la que perfeccionó sus estudios en pedagogía. Rimet, de una forma más indirecta, también tuvo cierto influjo anglosajón en su forma de entender el deporte.

Mostró una concepción del fútbol cercana a la visión británica en elementos como el fair play, y siempre reconoció a Inglaterra como una nación indispensable en el desarrollo del balompié. Como presidente de la FIFA intentó siempre acercar posturas entre la organización y la Federación Inglesa con el propósito de que este país participara
en la Copa del Mundo.

Existen más enlaces entre la vida de Coubertin y Rimet. Ambos presidieron organismos internacionales en el ámbito deportivo, dejando su sello personal y marcando el rumbo de estas entidades. Coubertin dirigió el Comité Olímpico
Internacional durante 19 años. En este tiempo consiguió por decisión propia llevar los Juegos Olímpicos a Francia en 1924, y vio cómo Hitler utilizaba los JJOO de Berlín en 1936 como un vehículo de propaganda internacional del nazismo.

Rimet estuvo al frente de la FIFA durante más de tres décadas. También presionó para que el Mundial se disputara en su tierra y fue criticado por el Mundial de Italia en 1934, donde Mussolini se sirvió del evento para potenciar su imagen de cara al exterior.

El camino de ambos también se cruzó en la UFSA.
Pierre de Coubertin estuvo presente en la fundación de dicha entidad francesa, actuando en diversas etapas como secretario general. Rimet, que en un principio afilió el Red Star a esta asociación, decidió desvincularse desencantado de la UFSA, que rechazaba el profesionalismo.

Según López Frías (2014: 18), el impulsor de los Juegos Olímpicos Modernos destacó dentro de la corriente Muscular Christianity, una corriente de la educación física que buscaba la perfección espiritual por medio del deporte y la salud física. Esta visión encauzó su forma de ver el deporte, junto con los valores de disciplina, honradez y esfuerzo. Jules Rimet, por su parte, siempre tuvo como uno de sus paradigmas principales el cultivo del cuerpo
mediante el deporte unido a la riqueza espiritual.

Pese a estas coincidencias a lo largo de la vida de ambos, Jules Rimet siempre mantuvo la distancia con la figura de Coubertin al que criticaba públicamente en su defensa innegociable de sus valores. Para Rimet (2014a: 48-54) el amateurismo es un obstáculo ya que reduce las posibilidades de la práctica del deporte a una pequeña oligarquía
privilegiada:

“Yo le daría al deporte, al que he servido durante tantos años, un último y útil sello de mi compromiso mediante una crítica al ya calificado en 1905 de momia, Pierre de Coubertin, porque aunque yo lo consideraba muerto y embalsamado, a día de hoy todavía es peligrosamente malo (…) el inconveniente de vivir en las esferas olímpicas es que ignoras lo que pasa sobre la tierra” (Rimet, 2014a: 48).

Como atestiguan estas palabras, recogidas en un artículo que Leblond recupera para su libro, Rimet critica con dureza tanto a la figura de Coubertin como al amateurismo, al que considera una concepción antisocial del deporte. Jules es consciente de que son los propios futbolistas profesionales, con su capacidad técnica, los que dan valor a los partidos que atraen a multitud de personas, algo que precisa de una organización y comercialización.

“El profesionalismo es indispensable para la expansión y evolución del fútbol (…) el deporte profesional sigue siendo deporte, como el teatro, que se explota comercialmente y sigue siendo arte” (Rimet, 2014a: 53).

 

Fuente: JULES RIMET AND THE ORIGIN OF THE FOOTBALL WORLD CUP (1930-1954)
Sánchez Santiago, M.1, 21
Universidad San Pablo CEU



Eduardo Mérica, periodista uruguayo desde 1979. Integrante de las redacciones de La República, Estediario, El Deportivo Sport Magazine y Marca. Tuvo pasajes por radio CX 32 Radiomundo "Contacto Deportivo" y CX 38 Sodre. Redactor creativo del programa Vida Sana (Canal 5 Sodre), Jornalista en A PLATEIA Livramento, Brasil. Sub Editor de ACAURUGUAY.COM y Editor de www.diariouruguay.com.uy y www.futboluruguayo.uy. Es miembro de AER y presidente de la filial APU (Asociación de la Prensa Uruguaya) Rivera.


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