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Argentina campeón Sudamericano 1929, y despedida de José Leandro Andrade

DEPORTECA DIARIO URUGUAY.

Copa América 1929

El Campeonato Sudamericano de 1929 se jugó del 1 al 17 de noviembre en Argentina. Brasil, Bolivia y Chile. La Copa tuvo un salto en 1928. El hecho de que Argentina y Uruguay destinarán sus esfuerzos a preparar su participación en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam originó la suspensión. Era impensable organizar el Sudamericano sin estos conjuntos.

Vueltos de Holanda, donde protagonizaron 2 finales con presencia multitudinaria (fue la salvación económica de los Juegos) se retomó la Copa Ámerica en la Argentina. Ya había 3 nuevos estadios: el de Independiente, el de River Plate, en el aristocrático barrio de Palermo, y el de San Lorenzo, un hermosísimo coliseo de madera que semejaba a Wembley, ambos ya desaparecidos.

Hubo 4 animadores y Argentina, derrotada en la final olímpica, se tomó revancha de Uruguay y conquistó el campeonato. No obstante presentar a 8 de los campeones de Ámsterdam, Uruguay pareció un equipo abúlico, carente de entusiamo. Paraguay lo batió en el encuentro inicial 3-0 con 2 goles de los más grandes futbolistas paraguayos de la historia: Aurelio González, quién resultó artillero del torneo.

En el equipo guaraní apareció también un juvenil y potente delantero: Delfín Benítez Cáceres, apodado “El Machetero” pues abría brechas en las defensas como sus compatriotas se hacían paso en la selva a fuerza de machete, durante la guerra con Bolivia.

Se despidió en este certamen un gran animador de los sudamericanos: José Leandro Andrade, a quién Europa bautizó como “La Maravilla Negra”, luego de deslumbrar en las Olimpíadas de 1924 y 1928.

Participantes
Argentina
Paraguay
Perú
Uruguay

01/11/29 en Buenos Aires: Paraguay 3 (Aurelio González 2 y Porfirio Sosa Lagos), Uruguay 0
03/11/29 en Buenos Aires: Argentina 3 (Adolfo Zumelzú 2 y Carlos Peucelle), Perú 0
10/11/29 en Buenos Aires: Argentina 4 (Manuel Ferreira 2, Mario Evaristo y Roberto Cherro), Paraguay 1 (Diógenes Domínguez)
11/11/29 en Buenos Aires: Uruguay 4 (Lorenzo Fernández 3 y José Leandro Andrade), Perú 1 (Juan Bulnes)
16/11/29 en Avellaneda: Paraguay 5 (Aurelio González 3, Lino Nessi y Diógenes Domínguez), Perú 0
17/11/29 en Buenos Aires: Argentina 2 (Manuel Ferreira y Mario Evaristo), Uruguay 0

Campeón: ARGENTINA

 

José Leandro Andrade: estrella del olvido

441-426 Voetbal; OS 1928 Amsterdam; jJose Leandro Andrade uit Uruguay.

Crédito Eduardo González Martínez | Jun 12, 2018 | Opinión

El 5 de octubre de 1957, tres días después de su cumpleaños 56, moría en la extrema pobreza José Leandro Andrade, casi ciego y en el asilo Piñeyro del Campo, allá en Montevideo, Uruguay.

Quien había sido bautizado en Europa como “La Maravilla Negra” solo tenía para entonces una cama, un armario y un grupo de medallas guardadas en una caja de zapatos, entre ellas dos de oro olímpicas y la del Mundial de 1930.

Un año antes, el periodista alemán Fritz Hack, luego de una larga búsqueda, había hallado al antiguo campeón en un sótano de la calle Perazza, en una imagen de horror. “Encontré a Andrade en un tugurio espartanamente amueblado, se había dado totalmente al alcohol y debido a sus lesiones de ojos estaba casi ciego de un lado. Mis preguntas no pudo responderlas”, escribió.

Andrade fue una de las primeras estrellas
del fútbol, mucho antes que Pelé y Maradona.

En los Juegos Olímpicos de 1928, durante la discusión de la semifinal ante Italia, José Leandro chocó contra un poste durante una acción defensiva y desde entonces la lesión sufrida en sus ojos limitaría, progresivamente, su desempeño en la cancha.

Incluso cuando la vista comenzó a fallarle, cuentan que Andrade hacía fácil el juego, llevaba la música en los pies y desbordaba elegancia por la banda derecha; fue elegido en el primer Mundial dentro del equipo Todos Estrellas.

Dicen también que era dueño absoluto de su barrio Palermo, por donde paseaba al ritmo de tamboriles y violín haciendo historia con sus excesos de fandango, amante eterno de los carnavales montevideanos.

Nacido en 1901 en Salto, jugó hasta los 36 años. Primero en Uruguay con los clubes más importantes, luego en el Atlanta y el Lanús por Argentina; pero regresó a casa para retirarse en el Montevideo Wanderers. Ganó como pocos y hechizó como nadie en su época: tres campeonatos de América, dos Juegos Olímpicos, un Mundial y varias copas domésticas. Pero no era tiempo de estrellas negras.

Muchos vieron causas racistas en su descenso acelerado y, curiosamente, Andrade fue el único de los jugadores de aquel Uruguay mágico que terminó sus días en la miseria. El resto encontró trabajo como empresarios, periodistas o entrenadores. Solo él vagó sin rumbo ni ocupación fija, aferrado a un magro puesto como empleado público hasta que el alcohol, los desengaños, la ceguera y el carnaval terminaron por consumir a uno de los mejores futbolistas del siglo XX.

** Esta crónica fue publicada originalmente en 2014 en el semanario Trabajadores, como parte de la sección Minuto 90.

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