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Un senador opositor colombiano denuncia el “nefasto” Plan Colombia

Seis meses después de que el presidente colombiano, Iván Duque, anunciara la puesta en marcha de un nuevo Plan Colombia y a la espera del rumbo que tomarán las relaciones Bogotá-Washington en la era de Joe Biden, el senador, filósofo y militante colombiano por los derechos humanos Iván Cepeda alertó que las consecuencias de ese acuerdo bilateral fueron “nefastas”.

 

El senador del Polo Democrático Iván Cepeda analizó en entrevista con Télam los resultados del acuerdo  gestado en 1999 por los gobiernos de Andrés Pastrana y Bill Clinton.

 

 

En ese marco, enumeró el aumento de ejecuciones extrajudiciales, del paramilitarismo, de fumigaciones nocivas para los campesinos y una red de narcotráfico intacta.

El acuerdo de paz

Concebido en 1999 durante los Gobiernos de Andrés Pastrana y Bill Clinton, el “Plan para la Paz y el Fortalecimiento del Estado” buscaba en los papeles generar una revitalización social y económica y terminar el conflicto armado en el país cafetero y crear una estrategia antinarcotráfico.

Sus impulsores y defensores sostuvieron que el plan permitió recuperar la institucionalidad y consolidar la presencia del Estado en el territorio nacional y resolver el llamado “narcoterrorismo”, el problema de seguridad que para los dos aliados es el más importante del continente americano.

Sin embargo, desde la oposición, las organizaciones de derechos humanos y los movimientos populares, el Plan Colombia fue criticado desde su inicio por ser un modelo de intervención en los asuntos internos de Sudamérica ya que el acuerdo incluyo un nivel inédito de cooperación en seguridad y defensa, acompañado por el desembarco de tropas estadounidenses para entrenar y asesorar a las fuerzas policiales y militares locales en la lucha contra el narcotráfico.

Las críticas al plan

El excomandante de las FARC Pastor Alape dijo, en 2016, que el plan representó una “dolorosa tragedia nacional” y que, así como Estados Unidos dijo estar comprometido en el conflicto en Colombia, debió también comprometerse “por cumplir en esta nueva era con recursos para la paz, la reconciliación y la prosperidad de todos los que sufrieron, con énfasis en las víctimas”.

Lo cierto es que la llegada de Joe Biden al Gobierno abre enormes interrogantes sobre el futuro de la relación Bogotá-Washington.

“Si tengo el honor de ser elegido presidente, la reconstrucción de nuestra alianza con Colombia será una de mis prioridades en política exterior”, dijo Biden en la recta final de la campaña, en una carta dirigida a los colombianos.

En medio de la incertidumbre por cómo se reconfigurará la relación bilateral y lo que significará el nuevo Plan Colombia, el senador del Polo Democrático Iván Cepeda analizó en entrevista con Télam los resultados del acuerdo anterior.

Télam: ¿Qué balance hace del primer Plan Colombia?

Iván Cepeda: Fue nefasto porque implicó un aumento exponencial del nivel de violaciones de derechos humanos en el país. Fue terriblemente nocivo para muchas comunidades rurales, muchas comunidades campesinas fueron víctimas de la fumigación indiscriminada de cultivos y no sólo cultivos de coca, como se dijo en su momento, sino también cultivos de economía agrícola y de sustento.

T: ¿Cómo se llevaron a la práctica esas violaciones a los derechos humanos?

IC: Durante este período se incrementó y se dio a conocer al mundo la práctica de los “falsos positivos”, que es el involucramiento de miembros del Ejército en el asesinato de civiles no beligerantes haciéndolos pasar como bajas en combate en el marco del conflicto armado. Fueron miles de ejecuciones que cometieron los miembros del Ejército Nacional con el esquema de hacer desaparecer civiles y presentarlos ante los medios de comunicación como si se tratara de guerrilleros muertos en combate.

T: ¿Qué otras consecuencias trajo aparejada está práctica?

IC: También aumentó exponencialmente el desplazamiento forzado de millones de personas en el campo, no solamente por los enfrentamientos y combates entre el Ejército con el apoyo estadounidense, sino también porque se incrementó la actividad del paramilitarismo en muchas zonas de Colombia. En síntesis, fue un gigantesco costo en materia de arbitrariedades y desempeño criminal contra muchas personas.

T: ¿Tuvo algún efecto sobre el narcotráfico?

IC: No. Hay otro aspecto de ese balance que que es sustancial y es que el plan Colombia fue un fracaso, puesto que no logró su objetivo declarado que era acabar con el narcotráfico, como ha sido reconocido recientemente a través de un informe una comisión que se creó en el Congreso de Estados Unidos.

T: ¿Y qué expectativas tienes de cara a los próximos años?

IC: Duque, en vez de dedicarse a cumplir el acuerdo de paz firmado en el 2016, volvió a desarrollar el mismo tipo de modelo históricamente fracasado que es impulsar la militarización de los territorios rurales, el fortalecimiento del aparato militar y la tolerancia a factores que incentivan la violencia. Hizo todo eso en vez de promover una reforma agraria, o hacer presencia en los territorios a través de inversiones que puedan eliminar las causas objetivas de carácter económico y social del conflicto y emplea el mismo modelo de seguir llevando el mayor número posible de unidades militares a los sitios donde existe ese conflicto armado y sus factores de violencia. La demostración de ese fracaso es que en las zonas donde hay más presencia militar del estado es donde aumentan significativamente el narcotráfico. la violencia y la presencia de grupos ilegales. En esos lugares, se está produciendo el mayor número de asesinatos de líderes y líderes sociales comunitarios, que son quienes han intentado cumplir e implementar el acuerdo de paz, y también el asesinato de exmiembros de la guerrilla FARC que están en proceso de paz y reincorporación. Por eso, Colombia sigue siendo el país más peligroso del planeta, o uno de los más peligrosos del planeta, para ejercer la labor de defensa de derechos humanos.

 

 

 

Fuente: Telam