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Cultura

El sorianense hijo de Artigas, Juan Manuel

VEREDAS DE RAMÓN MÉRICA para Diario Uruguay.
¡Cuánto dice una ciudad; construcción humana por excelencia, del alma de sus pobladores! De los de ayer y también de los de hoy. Por eso Montevideo muestra esa compleja relación ambivalente de sus habitantes con los muros que los amparan, generalmente vistos pero no mirados y mucho menos, disfrutados. En “Veredas”, Ramón Mérica desentraña los encantos, historias y misterios que atesora esta ciudad, a través de referencias a arquitectos, historiadores, artistas y de visitas a jardines, iglesias, palacios, domicilios… hoy de Villa Soriano.

Juan Manuel, en cuya partida  bautismal nada se dice de su padre, ni siquiera ”no conocido”, ha pasado a la
historia con el nombre de Manuel Artigas, reconocido posteriormente por su padre. En el año 1815, cuando
el ejército oriental se hallaba en el Hervidero, se produce el casamiento del primogénito del prócer.
En la respectiva partida, que se halla en la Parroquia de San Antonio de Concordia, se lee lo siguiente:
“En el año 1815, en el paraje denominado Hervidero de la República Oriental del Uruguay departamento del
Salto (sic) el Pbro. José Monterroso desposó a don Manuel Artigas, oficial del ejército oriental, natural de la
misma república, hijo de don José Artigas y de doña Isabel Sánchez, con doña Juana Ayala, natural de la
misma república, hija legítima de don Francisco y de doña Pascuala Montes de Oca, siendo testigos entre otros muchos don Juan A. Viana, doña Margarita González y don Tomás Marote. Juan Antonio Abelando”.
Dice al respecto Elisa A. Menéndez:
“Artigas, que debió estar presente, admite su paternidad, y el nombre de la madre como Isabel Sánchez, que
en algunos lados aparece después Velázquez o Velazco”.

Juan Manuel, reconocido y protegido siempre por su padre, acompañó a Artigas en todas sus campañas. En
la hora final de la derrota, vencido por el entrerriano Francisco Ramírez en la acción de Mocoretá (1820), Artigas pudo salvarse a duras penas en las ancas del caballo que montaba Juan Manuel. El día 1º de Octubre de 1819, desde Mandisoví, el Jefe de los Orientales escribía la siguiente carta, que nos informa del
aprecio y confianza que le merecía aquel mozo de veintiocho años:
“Mi querido Manuel: por tu apreciable de 2 del ppdo. quedo enterado de quanto has recivido: con esto, y lo q.e de antemano te tengo dado, me pareces tienes bastante p.a sostener tu familia, a tu hermanito, y nuestros quatro criados tio Pancho, tio Jorge, el Hornero y Francisquillo; a quienes debes proporcionarles todo lo q.e necesiten, aún los vicios, aunq.e sea, vendiendo algunos animales. Las carretas, es de necesidad,
las tengas siempre listas; si se ha ido, como me anuncias el mr.to. carpintero, no faltará otro quien pagándole su trabajo, las ponga en estado de servir: con ellas y los criados puedes acquirir lo necesario p.a vivir, siempre q.e arregles tu conducta, y no malvarates: este debe ser tu anhelo: debes hacerte cargo, q.e tu
ocupas en el día mi lugar, p.a proveher de lo necesario a tu familia, tus esclavos, tu hermano, y la madre de este; q.e mis atenciones no permiten lugar p.a esta, y q.e solo tu con tu conducta arreglada puedes proporcionarles, lo q.e yo haría en iguales circunstancias, y he echo quando me ha sido posible Da mis expresiones a Santiago, Melchora, Juanita y demás familia, y tu recive la bendición de tu Padre Mandisoví, 19 de Oct.re de 19. José Artigas”.
El Protector de los Pueblos L,ibres, en las postrimerías de su lucha contra los portugueses, en las horas azarozas e inciertas de la traición,  no olvida su deber de padre, y envía a su primogénito esta carta llena de
ternura, donde los menores detalles son tenidos en cuenta, encomendándole la familia e intereses, nombrándolo su heredero. “Tu ocupas en el día mi lugar” dice Artigas. Al agregar: “tu hermano y la madre de este”, se refiere a Santiago, hijo de su unión con Melchora Cuenca, la denodada lancera paraguaya. Juanita, es la esposa de Manuel, Juana Ayala. Para terminar nos dice: “y tu recibe la bendición de tu Padre”, lo que confirma una vez más que el niño que nació en Soriano, era hijo del Patriarca. Este falleció en Paysandú, en el año 1851 habiendo llegado a ostentar el grado de coronel. Sus restos fueron llevados a Concordia (República Argentina) y traídos a Montevideo en 1950, y no a Soriano, donde deberían estar.