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martes 12 diciembre 2017
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¿Sendic, por qué no te callas?

¿Sendic, por qué no te callas?

LA OPINION EN EL URUGUAY. Desde Montevideo y desde su Facebook Manuel Flores Silva.

Como se sabe el Vicepresidente de la República no concita el respeto que la institución merece. Ni entre los legisladores que preside –un senador le dijo en plena sesión que no los podía mirar a la cara pues les había mentido-, ni entre la prensa, ni en ningún ámbito de la sociedad uruguaya.

Lo causa el hecho de que haya presidido muchos años una ANCAP que logró tener las tarifas más caras del mundo con el consecuente impacto negativo sobre nuestra producción y nuestras exportaciones, además de ser una grave carga para nuestros consumidores. Al mismo tiempo que abusaba de las tarifas su carnaval provocaba inmensos déficits, lo que no lo dejó bien parado.

Turbios negocios. Refinanció 800 millones de deuda con Venezuela y las comisiones fueron desorbitadas. Compró 6.400 millones de dólares (si leyó bien, seis mil cuatrocientos millones de dólares) a Ecuador a un 10% menos de los que lo valía el crudo (por ser una operación Estado a Estado) y los vendió todos, sin ganar prácticamente nada, a una multinacional holandesa echada de Ecuador, y de 13 países más, por sobornadora y corrupta.

Es decir, la primera empresa uruguaya puesta de testaferro de unos ladrones que por vía de ANCAP (y Sendic) compraron petróleo más barato al país que los había echado. La gente que conoce el caso se pregunta por qué el Estado uruguayo y ANCAP le dieron de ganar tanto dinero a una multinacional holandesa con antecedentes de sobornos en más de una docena de países. ¿Por qué?

Sendic se dedicó a esos menesteres y por supuesto dejó ANCAP fundida y con necesidad de recapitalizarse (que todos paguemos) otros 800 millones de dólares. Nunca había pasado nada parecido en el país.

En fin, no dejó un buen recuerdo. Un desastre. El hombre empero sigue siendo Vicepresidente y ocupa la Presidencia cuando Tabaré Vázquez viaja. Era la encarnación del “hombre nuevo”. Ahora es un papelón caminando.

Nadie hace muchas olas porque todos tratamos de salvar a la institución de la Vicepresidencia de los daños ocasionados por la persona del Vicepresidente.
Pero el hombre no ayuda nada.
Le da por hablar.
En los últimos días, por ejemplo, declaró varias cosas.

Que el horno de cemento de Paysandú no debe venderse tal como resolvió el nuevo Directorio de Ancap. Costó 80 millones de dólares, hace cinco años que está embalado sin abrir y cuesta más que eso instalarlo, el negocio da pérdidas y no es claro. Se lo va a vender a precio vil pues no debió comprarse. ¡Los líos que arreglaría el gobierno con esos 80 millones de dólares que Sendic de festival tiró a la basura!
El gobierno luego fue acusado por su amigo de todas las horas Nicolás Maduro de armar acciones contra Venezuela en “coordinación” con el Departamento de Estado de los Estados Unidos y la embajadora de USA en Uruguay.

Vázquez le respondió a Maduro con un comunicado oficial que decía que o presentaba pruebas o se retractaba.

Obviamente como en el comunicado mismo negaba enfáticamente la mencionada “coordinación” lo de presentar pruebas era un mero formulismo. Que se retractara y punto. Según el gobieno uruguayo obviamente no podía haber pruebas de lo que no pasó.

En una radio Sendic, un alma sin matices, lo explicó sin embargo así: “Después de una acusación tan gruesa teníamos dos alternativas: pedirle que mostrara las pruebas, por lo que tendríamos que echar al canciller de ser ciertas, pues en el supuesto de que sea cierto lo que dijo Maduro tendríamos que echar al canciller. Y si no tiene las pruebas tiene que pedir disculpas, retractarse. Se le pidió que se retracte, no tiene que pedir disculpas, solo tiene que decir que se equivocó”.

El problema era demasiado fino para el sujeto vicepresidencial. Obviamente una cosa es negar y decir “pruébalo” y otra cosa es “si tenés pruebas contra el Canciller lo removemos”. Él quiere decir lo que dijo el Presidente pero no le sale. La sintaxis más elemental lo marea. Lo de presentar pruebas adquiere una relevancia en sus declaraciones que convierte al Canciller en sospechoso antes que a Maduro en difamador. No entiende. No puede hablar de nada el sujeto. En un mismo párrafo le dice a un Gobierno extranjero que se disculpe y no se disculpe, además.

La tercera cosa que dijo estos días es que a Almagro “el cargo le quedó enorme”.
Qué poco tino más allá si es cierto o no lo que dice. No hay uruguayo que cuando escucha a Sendic decir eso no piense que al que le quedó enorme el cargo es a él. Enorme. Si será malo que, en perspectiva, Nin Novoa era mejor Vicepresidente.
Los uruguayos tenemos derecho al silencio del Vicepresidente. El derecho a no padecer de vergüenza ajena.

Que siga buscando el título de Licenciado … en silencio.



Eduardo Mérica, periodista uruguayo desde 1979. Integrante de las redacciones de La República, Estediario, El Deportivo Sport Magazine y Marca. Tuvo pasajes por radio CX 32 Radiomundo “Contacto Deportivo” y CX 38 Sodre. Redactor creativo del programa Vida Sana (Canal 5 Sodre), Jornalista en A PLATEIA Livramento, Brasil. Sub Editor de ACAURUGUAY.COM y Editor de www.diariouruguay.com.uy y www.futboluruguayo.uy. Es miembro de AER y presidente de la filial APU (Asociación de la Prensa Uruguaya) Rivera.


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