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viernes 20 abril 2018
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El mundo y Brasil, según Gonzalo Abella

El mundo y Brasil, según Gonzalo Abella

EL PALENQUE DE GONZALO ABELLA EN DIARIO URUGUAY.

“Lula y Dilma hicieron mucho daño a la causa de la izquierda continental. Su alianza con los corruptos, inevitablemente, permeó sus propias filas”

El Capitalismo mundial nos asombra con su desarrollo tecnológico, pero siempre termina desnudando su verdadero rostro rapaz, asesino y mentiroso. Cuando finalmente comprendemos su infernal mecanismo, llegamos a una sola certeza: el Capitalismo está llevando la Humanidad hacia la muerte. Por eso no podemos ser neutrales: todos debemos hacer algo contra él.

Lo que debemos hacer es diferente según el lugar donde estemos, donde nos tocó vivir; pero lo que hagamos debe acercar los tiempos del Socialismo, los tiempos de la única esperanza de los pueblos.

Al final de la Primera Guerra Mundial, el mundo entero parecía enfrentado a una perspectiva de Revolución Socialista inminente. La fraternidad entre los trabajadores del Mundo era la consigna del momento. Pero aún en esa coyuntura, el estudio de las diferencias nacionales, regionales, continentales, era necesario para evaluar las desigualdades en el territorio planetario de la confrontación. Hoy, cien años después, en la actual coyuntura mundial diversa y contradictoria, momentáneamente desfavorable a las esperanzas de supervivencia, es aún más necesario conocer las peculiaridades, las señales diversas de identidad y los niveles de conciencia de los pueblos. Claro que la fraternidad internacionalista de los trabajadores sigue siendo el factor esencial, pero la situación concreta, la posibilidad de una política de alianzas a nivel local cobra una nueva trascendencia.

Hagamos foco en una parte significativa de la población mundial, la que vive como nosotros en Estados y territorios que ni siquiera son soberanos para administrar su propio capitalismo.

Entre nosotros, la complicidad gubernamental con el saqueo de los recursos naturales, el sometimiento al capital extranjero tanto en el plano financiero como en el policial, posibilitan como reacción una convocatoria amplia, unitaria, para la resistencia popular. La clave es desarrollar la conciencia de todos los sectores oprimidos y expropiados y su comprensión acerca de quiénes son los responsables internos y externos de la opresión.

Para traducir la convocatoria a lenguaje popular se requiere protagonismo popular, y un esfuerzo especial para desenmascarar las claves de la propaganda adormecedora, que incluye el empleo de palabras ambiguas o tergiversadas.

Para las fuerzas que aspiramos a llegar al Socialismo, la política de alianzas más amplia puede ayudar en las tareas de liberación nacional, o sea, en el rumbo para recuperar la soberanía y alcanzar un gobierno popular. Pero en aras de las alianzas no se puede abandonar el Programa ni hacer la más mínima concesión ética. Dicho de otra forma: no debemos incorporarnos a una alianza donde el timón lo tienen otros. Podemos acordar de igual a igual, pero preservando nuestra autonomía, nuestra organización y nuestra brújula, y rompiendo de inmediato, sin cálculos demagógicos, con toda desviación corrupta.

La sustitución de los Kirchner por los Macri, de Lula y Dilma por Temer, han perjudicado a sus pueblos. Su caída es parte de un ajedrez imperial que apunta a aislar y aniquilar a los Estados que resisten, con diversos grados de firmeza, a los intereses de USA y las trasnacionales. Pero hay una diferencia entre los depuestos: en el caso brasileño, el PT se definía como un partido de izquierda.

Lula y Dilma hicieron mucho daño a la causa de la izquierda continental. Su alianza con los corruptos, inevitablemente, permeó sus propias filas. La corrupción es un arma del capitalismo, porque lo que más sabe hacer es comprar, y trata la conciencia como una mercancía más.

La derrota de los vacilantes no es la derrota del pueblo. Muchas veces es la expiación necesaria, el dolor sanador para que se retome un rumbo sano y coherente. El costo de la caída de los vacilantes es terrible, y lo sufre toda la región; pero el pueblo de Brasil no fallará.



Eduardo Mérica, periodista uruguayo desde 1979. Integrante de las redacciones de La República, Estediario, El Deportivo Sport Magazine y Marca. Tuvo pasajes por radio CX 32 Radiomundo "Contacto Deportivo" y CX 38 Sodre. Redactor creativo del programa Vida Sana (Canal 5 Sodre), Jornalista en A PLATEIA Livramento, Brasil. Sub Editor de ACAURUGUAY.COM y Editor de www.diariouruguay.com.uy y www.futboluruguayo.uy. Es miembro de AER y presidente de la filial APU (Asociación de la Prensa Uruguaya) Rivera.


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