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Jueves 29 Junio 2017
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Homenaje al 8M. A tu manera, sigamos

Homenaje al 8M. A tu manera, sigamos
LA OPINIÓN EN EL URUGUAY.Desde Montevideo Ruben Abrines Collins para Diario Uruguay.
Si hoy domingo estuvieras ahí en la cocina de tu casa, ya tendrías rumiados los primeros apuntes mientras hincha la yerba del mate, encima de la mesa arrinconada a la pared del cuarto, donde soñaron con los reyes magos el Buba, Zoya y Tania.
Mientras el Grumete y después el Granuja, no te perdieron nunca pisada porque sabían que les ibas a decir “m’hijo Ud. se queda acá”. Ya estarías pronto para salir de Jacinto Vera y andar la cuadra corta hasta Garibaldi por Figurita, rumbo a la radio, para la audición del sindicato de la pesca en la Fénix.
Ya no será así nunca más.
Lo hiciste a tu manera.
Esta vez no fue como cuando con tormentas, rayos y centellas caímos en la emboscada con la mala marea. Igual navegamos hasta hacerse astillas el bote.
Fuiste de los que no soltaron el remo y seguiste, seguiste hasta que la perversidad se agotó en si misma sin poder llegar al caracú.
Elegí andar a la deriva hasta que un día toqué tierra lejos del mar, entre fronteras, donde abandoné las últimas tablas de mi desvencijado bote cerca de un quilombo discreto de las afueras, cuando aún al camino no había llegado el asfalto.
Sin capitán, el timón girando solo, a lo loco, sin carta de navegación, sin saber leer en el firmamento las estrellas y sin entender el uso de la brújula, clavao que iba a ahogarme en las peripecias o encallar en tierra firme.
Bajo el sol más que desapiadado y el frio de la subyugante Cuchilla Negra aprendí con otros abandonados de la tierra, y en los obscuros montes criollos, con arroyos que son pobres excusas de la naturaleza, tirándole piolas a las tarariras anduve cicatrizando el alma.
Nunca hablamos de esto.
Porque lo primero y lo último de los fugaces encuentros casi clandestinos era examinarnos con nuestro santo y seña, o callar para siempre, si seguíamos en “el estado natural que reclamaban los antiguos bolcheviques”, después podíamos despedirnos con la misma amenaza: “tenemos que seguir hablando”.
El corazón y la razón se retemplaron, los músculos se hicieron nuevamente elásticos, querían sin permiso andar sin pedir ni dar tregua, nada decía que eran tiempos de desensillar, ni siquiera la euforia del primer gobierno del FA. Nosotros teníamos una sola palabra.
Sigamos.
A ley de juego todo dicho.
Los que crean que una tarde tibia con nubarrones que no se animaron a soltar el agua en la sede del PITCNT estuvo el Rata Franco para despedirse de nosotros, entre congojas ,rabia e impotencia, estuvieron en el lugar equivocado.
Creí ver en muchos curtidos rostros, cuando repechábamos hasta la salida para su partida definitiva de esa casa, que muchos estábamos repasando desde la memoria el manifiesto comunista y la última vez que, entre otros, nos explicó con la sencillez de un maestro rural, por qué el hombre aún vive en la prehistoria de la humanidad.
El movimiento obrero y sus compañeros del mar quedan sin un jefe de la clase obrera, culto.
Sin un dirigente probado en el mar y la tierra.
No llegará más con sus pasos chuecos, como todos los días, a la vieja casona de su sindicato y no habrá de trepar nunca más la escalera del PITCNT.
Un cuadro obrero zagas y respetado, templado en las luchas, conocedor de todas las mañas de las patronales a quienes acorraló con las razones profundas de los trabajadores que confían en él cómo en sí mismos.
No se guardó nada para sí ni para su familia.
No acumuló nada material y nos dejó intacta su única fortuna y la riqueza de su ejemplo del conocimiento acumulado de la práctica como criterio de la verdad.
La sencillez de cómo hay que explicar la teoría y la estrategia junto con el dominio del método de análisis que deben conocer y dominar los asalariados, experiencia aprendida en carne propia y de centenares de miles de explotados, junto a generaciones de revolucionarios uruguayos.
El mayor legado que nos deja es su modestia de proletario, su apego al estudio concreto y su ejemplo de llevar a la práctica la teoría que sólo se confirma si es comprendida y ejecutada por los trabajadores organizados.
Lo otro son pantomimas y palabreríos de pusilánimes de utilería.
A los cuadros “hay que probarlos en vida” y deben aprender a ser capaces de trabajar en todas la condiciones que les toque.
El Rata Franco no desconocía esto y siempre estuvo alerta, se curtió desde muy joven de las debilidades de los teóricos de los burdeles periféricos del movimiento sindical donde tantos cracs dejaron las pilchas y los principios.
Murió como vivió, modestamente, sin recursos, sin siquiera una pequeña pensión reparatoria por haber sido también él y su familia víctimas de la persecución y del terrorismo de estado de la dictadura cívico militar fascista.
Ni eso.
Nunca le supe de un solo bien material propio, casa, auto, bicicleta.
Puedo asegurar que de lo único que se sentía dueño y patrón fue de sus más que fieles e inseparables perros compañeros. Tan inseparables que el Granuja partió contigo al otro día, su vida no tenía sentido sin vos.
Conocía muy bien cada familia de esos hombres de mar, de pasos bamboleantes en el hormigón con olor de puerto, de los barcos despintados la mayor parte del tiempo amarrados al muelle.
El Rata Franco fue un artesano y un artista como gremialista. Muchos sentirán su ausencia en ese gremio aguerrido y la propia Central de trabajadores extrañará su cotidiana presencia. No es lo mismo sin él. No será lo mismo como cuando todos sabíamos que si algo se complicaba igual nos tirábamos a buscarlo hasta El Piropo.
Pocas palabras finales para un hombre que supo de la amistad y la solidaridad sin practicar el amiguismo.
Predicaste el compañerismo y la fraternidad, decías que los hombres y los cuadros se forjan en las acciones colectivas y cuando se tienen que retirar deben hacerlo despojados de todo, siendo la mejor forma de partir ir liviano de equipaje.
Sigamos.


Eduardo Mérica, periodista uruguayo desde 1979. Integrante de las redacciones de La República, Estediario, El Deportivo Sport Magazine y Marca. Tuvo pasajes por radio CX 32 Radiomundo "Contacto Deportivo" y CX 38 Sodre. Redactor creativo del programa Vida Sana (Canal 5 Sodre), Jornalista en A PLATEIA Livramento, Brasil. Sub Editor de ACAURUGUAY.COM y Editor de www.diariouruguay.com.uy y www.futboluruguayo.uy. Es miembro de AER y presidente de la filial APU (Asociación de la Prensa Uruguaya) Rivera.


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