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miércoles 22 noviembre 2017
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Hojas para el otro relato. Golpe, resistencia y después

Hojas para el otro relato. Golpe, resistencia y después

LA OPINION EN EL URUGUAY. Desde Montevideo Ruben Abrines Collins para Diario Uruguay. Leí con atención una nota periodística especializada de Martín Palacios Gamboa en Brecha, acerca de la publicación del narrador, escritor y periodista Fernando Barbosa, por su reciente aparición de el libro bajo el título, Golpe de estado, resistencia y después.

Como hojas sueltas desparramadas en las tormentas políticas en días de premuras por acabar con la dictadura, todos los olvidaron, de aquellos comunistas.

Hoy comienzan a aparecer traídas por nuevos vientos, después que se va viendo el fondo del vaso vacío de otros relatos antojadizos, impuestos, edificados sobre la base de justificaciones que ahora se quiebran.

Probablemente muchos hayan leído el libro y tengan opinión formada, ya sea porque conocen al autor y a muchos de los protagonistas, otros porque comparten ese trabajo, donde hablan desconocidos protagonistas, y lo hacen con mucho pudor.

Relatan con precariedad sus experiencias y sus peripecias sin moldes, sin formato, de un tiempo donde el aparato anticomunista de represión de la dictadura cívico militar, demolía la democracia, donde no había lugar para repetir, solo lugar para crear, inventar o perecer.

La nota de Brecha, el autor y el libro se puede compartir o no totalmente, o de forma parcial, ya sea como mínimo, por la audacia de investigar y oír a quienes con autoridad recorrieron un camino absolutamente desconocido el de la clandestinidad, siendo que todos venían y eran integrantes de una organización construída en la legalidad más absoluta y conocida hasta los detalles.

Incluso para los cientos de las y los protagonistas, fue su primer tramo de experiencia militante en una época de lucha y resistencia y creatividad, dura, salvaje, sin piedad, implacable que abarcó desde fines del año 1975, hasta la llamada salida de la dictadura en el año 1984.

Tal vez el único documento que conocieron de memoria, fue aquel, que el partido comunista, caracterizaba el momento y para un periodo, como, “Largo, duro y difícil”, había que meterle el diente y hacer la pata ancha y así fue, largo, duro y difícil.

No seré yo quien pretenda sistematizar y poner negro sobre blanco los porqué se desconoce y se oculta con suma prolijidad profesional, ese hueco hasta ahora soslayado, tan importante, que no le dio un día de respiro a la dictadura, y como contrapartida, se pagó con años jóvenes y no tanto presa y desaparecida hasta hoy, con torturas, muertes y cárcel y exilios.

El precio de la osadía de atreverse a continuar organizando la resistencia desde la clandestinidad.

Su inmensa mayoría no eran dirigentes, ni siquiera muy conocidos dentro de la estructura formal y pública del Partido Comunista, tampoco de su más firme auxiliar, como se le decía, en aquella época a la UJC que contaba con decenas de miles de afiliados y militantes.

Probablemente los represores de la dictadura, creyeron que prisioneros, muertos y en el exilio los principales dirigentes, el resto era nada y fácil bocado.

Los porfiados hechos salieron de las voluntades irresistibles de tantas y tantos muchachos de luchar hasta el final de la dictadura, resistir, fueron quienes les dieron batalla más larga y sostenida todos los días y noches hasta la caída de la misma dictadura.

Sin dudas fue a un alto precio de sacrificios personales y familiares, donde para muchos aún hoy siguen pagando con familiares desaparecidos y asesinados en esos años.
¿Dónde están?
¿Cómo se llaman?
¿Qué hacen?
¿De qué viven?

Podría ser aquel médico, aquella madre soltera, este albañil, pintor, electricista y sindicalista.
También, bien podría ser aquel murguista que murió.
Y no será esta reciente abuela con su nieto en la puerta de la escuela.

Seguro que era aquella muchachita que se vino de su pueblo a trabajar de sirvienta.
Yo puedo asegurar que el salvavidas de la playa donde fui siempre fue uno de ellos.
Sus nombres, igual que otros, será por eso que no importaron nunca.

Alicia, Jorge, Manuela, Ninoska, Roberto, Susana, Camilo y hasta hubo un Lenin, nombres que siguieron a las huellas de Líber Arce, Hugo y Susana, ellos fueron los primeros en escribir y ver la el día de la victoria.

La literatura y el relato político, después de caída la dictadura no se apiadó de ellos, fue mezquina, es injusta, y cobarde, quitó de sus escritos y relatos a cientos, para ocuparse de los anecdotarios y de las peripecias de los que se habían entregado fueron vencidos en la tortura y por las armas en los cuarteles.

Si bien la caída de la dictadura, no tiene un solo padre y una sola madre, porque no se reconoció hasta ahora las voces de aquellos comunistas, que no tenían más aspiraciones que ser constructores de la derrota de los que estaban entregando al país al imperialismo y llevando el país al fascismo, a partir de 1975 con el discurso de la Orientalidad.

La profunda herida abierta con la huelga general de la CNT FEUU y una amplia red de organizaciones sociales que tenían previsto enfrentar el golpe de estado cívico militar del año 1973, posibilitó armar en el país y en el exterior la resistencia al golpe.

Todos los años de la clandestinidad fue el aprendizaje de tejer, tejer y tejer con convicción democrática y paciencia revolucionaria de tiempo completo total de gente que no se resignaría jamás a un futuro fascista.
Sabían que aún había un puñado de (viejitos) que conocían un decisivo mensaje atesorado en la memoria, cuál era el camino y el arte de organizar por miles, mujeres y hombres libres.

Sospecho, y solo sospecho y me pregunto.
¿Por qué ahora se abrió una rendija para observar, indagar, buscar y conocer a los plebeyos, aquellos comunistas?
Ninguneados por todos, sin excepciones salvadoras.

Vuelvo al libro y a la nota, en tiempos de pos relatos, llegamos hasta acá con hartazgo de la filosofía de la miseria y la miseria de la filosofía.

Hay un nuevo tiempo.

Se agotó el relato y el tiempo de los anecdotarios y de las hazañas individuales de grupos escogidos.

Saludo estas iniciativas que nos ayudarán en el presente, víctimas de los relatos acomodados con el cual escondieron decenas de muchachos y muchachos, que fueron capaces de atreverse organizarse y contribuir muchas veces en solead decisivamente hasta alcanzar el día definitivo de la libertad en el Uruguay.
Como nada piden.
Nada más debo decir acá.
Ni siquiera honor y gloria.



Eduardo Mérica, periodista uruguayo desde 1979. Integrante de las redacciones de La República, Estediario, El Deportivo Sport Magazine y Marca. Tuvo pasajes por radio CX 32 Radiomundo "Contacto Deportivo" y CX 38 Sodre. Redactor creativo del programa Vida Sana (Canal 5 Sodre), Jornalista en A PLATEIA Livramento, Brasil. Sub Editor de ACAURUGUAY.COM y Editor de www.diariouruguay.com.uy y www.futboluruguayo.uy. Es miembro de AER y presidente de la filial APU (Asociación de la Prensa Uruguaya) Rivera.


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