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Jueves 24 Agosto 2017
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Un día que resume décadas, según Ruben Abrines Collins

Un día que resume décadas, según  Ruben Abrines Collins

LA OPINIÓN EN URUGUAY. Desde  Montevideo Ruben Abrines para Diario Uruguay.

El paro se realizó el 8 de marzo, día internacional de la mujer trabajadora.
En Uruguay fue acompañado con una convocatoria y paro parcial resuelto por el PIT CNT, además de organizaciones de mujeres de gran parte del mundo, que se recuerdan desde siempre por los nombres de decenas que son parte de la historia de los movimientos de liberación.
Hubo otras organizaciones internacionales, algunas de ellas de más que dudosa intencionalidad política, económica y de fe, que también convocaron.
Pero vamos a lo nuestro.
A partir de ahora habrá que contar con un antes y un después de este 8 de marzo en Uruguay, por la importancia y trascendencia de la movilización que le dio una magnitud no conocida en el país hasta ahora.
Decenas de miles de mujeres sabían desde muchos años antes, de la importancia del 8 de marzo de sus orígenes, de los contenidos y los porqués, años tras años salían a las calles y plazas a pelear, casi en soledad, acompañadas por pocos hombres y unas pocas organizaciones políticas revolucionarias.
Desde el poder o los poderes se trató siempre de frivolizarlo y transformarlo en un día de negocio de las florerías y perfumerías, no un día de lucha y reclamos de derechos e igualdad, no, al otro día palo y palo.
No sale ese volumen de mujeres, que impactó a la sociedad toda, a las calles, abarcando hasta los lugares más insospechados, porque sí. Estas cosas no ocurren porque sí nomás o porque la convocatoria haya sido muy amplia.
Sin lugar a dudas esto viene de lo más profundo de cada una que este 8 de marzo lanzó su mejor flechazo al corazón mismo del sistema caduco de un régimen obsoleto y perverso. Dijeron hasta acá y mandaron parar, se acabó.
Probablemente, comparable con la época de la gesta Artiguista, tantas mujeres en un solo día fueron capaces de arrastrar a gran parte de la sociedad organizada por una causa en la que entre otras cosas van sus vidas, en una sociedad que pugna contra el pasado y por ser más igualitaria.
Las consignas fueron abarcadoras, pusieron en cuestión una vez más al sistema político en evidencia por su lentitud para reaccionar, al sistema capitalista y su andamiaje legal al desnudo y se oyeron voces potentes con reclamos de revolución.
Esta formidable jornada nacional selló definitivamente en la agenda del país, social y política, con la rúbrica que hacía falta, los cambios más que necesarios, y puso en las gargantas de decenas de miles esa cuota de rechazo a la sensibilidad ganadera que aún existe en muchos uruguayos.
Fue el último grito de cambios en paz.
Fue un golpe frontal al siniestro rostro del machismo y la impunidad patriarcal.
Nadie se equivoque ni nadie pretenda relativizar o frivolizar a ese mar de mujeres ordenadas, acompañadas por sus hombres, que dejaron para más tarde los platos y la cocina, la fábrica, la oficina, el aula y la ropa sucia, y se lanzaron a las calles del país hasta conmoverlo de arriba abajo con una batería de reclamos muy añejos y legítimos.
A partir de ahora no se aceptan más excusas de la academia, de los doctores en los estrados judiciales apoltronados en sus puestos del olimpo, cada día más lejos de la realidad obscena e insoportable.
Es tiempo de hacer.
Ese fue el reclamo, ese fue el mandato de mujeres hartas y hastiadas porque existen gravísimas violaciones de sus DDHH en el Uruguay.
Habrá muchas otras manifestaciones y trabajo a destajo antes de alcanzar los objetivos después de este 8 de marzo, pero este fue el vagido y pujo más importante del formidable parto, la criatura que viene será para extirpar de raíz las pesadas rémoras del anciano régimen, asentado ideológicamente en un sistema opresor y explotador cargado de prejuicios patriarcales.
Fue un día que resumió años.
Centenares de miles de mujeres y unos cuantos hombres realizaron el acto de amor más sublime que se pueda concebir en las calles, plazas, parques, veredas y esquinas, una noche de verano, sin más límites que la igualdad.
Con seguridad cansadas con los pies ampollados, las gargantas resecas, las manos y rostros sudados, casi sin voz después de reclamar, cantar, bailar y en una hoguera quemar el patriarcado en la Plaza Libertad, sin dudas, sueñan con más y mejor.



Eduardo Mérica, periodista uruguayo desde 1979. Integrante de las redacciones de La República, Estediario, El Deportivo Sport Magazine y Marca. Tuvo pasajes por radio CX 32 Radiomundo "Contacto Deportivo" y CX 38 Sodre. Redactor creativo del programa Vida Sana (Canal 5 Sodre), Jornalista en A PLATEIA Livramento, Brasil. Sub Editor de ACAURUGUAY.COM y Editor de www.diariouruguay.com.uy y www.futboluruguayo.uy. Es miembro de AER y presidente de la filial APU (Asociación de la Prensa Uruguaya) Rivera.


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