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Domingo 30 Abril 2017
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Campo de lucha o base de agresión

Campo de lucha o base de agresión

LA OPINIÓN EN EL URUGUAY.Desde Montevideo Ruben Abrines Collins para Diario Uruguay.

El tiempo por haber llegado hasta acá y ver a compañeros, ex camaradas, amigos y muchos conocidos me hizo preguntar qué perdí y qué no dejé de crecer políticamente, y por haber dejado ir bajo mis narices las irrepetibles posibilidades de modernizarme política e ideológicamente en el tiempo y emprender el camino del democratísimo a secas.

Años de no haber asumido, como cualquier otra de las tantas frivolidades de las que se me ofrecieron en el camino de la vida y la lucha política, no fui capaz de quitarme de encima el lastre de esa ideología que se fue con la caída del muro de Berlín y el agotamiento de la URSS y sus trágicas consecuencias.

No fui capaz de cambiar de clase, debo admitir que nunca lo intenté, ni siquiera intenté subirme al estribo para aprovechar el envión que dio paso a un mundo más injusto y más belicoso. Nada que reclamarle a nadie.

Fui incapaz de aprovechar y crear las mínimas condiciones de explotación del hombre por el hombre, por negarme a romper mis antiguos vicios, entre ellos el ideológico, por el servilismo del “fin de la historia”, “se acabaron las ideologías”, en definitiva, no aceptar el pensamiento único del imperialismo como verdad inamovible y resignarme a aceptar “los cambios en el mundo”.

Entre ellos y yo los cambios siguen alargándose.
De lo doméstico hasta los porfiados hechos ocurridos por más de una década en el continente y ahora frente a las peripecias de la revolución Bolivariana por haber elegido ese pueblo, en 18 oportunidades con votos, no todo lo que ellos y muchos llamamos revolución versus antiguo sistema democrático liderado por la burguesía rentista criolla.

A partir de ahí nunca tuvieron tregua, adentro y afuera, más de afuera que adentro.
A mis amigos les partió el corazón como el de una sandía, defraudados porque no es perfecta y escapó de los manuales de la izquierda tradicional, el mío se llenó de curiosidad y de renovadas esperanzas.

No creo necesario decir que me resultó y me resulta complejo asimilar en su totalidad el discurso ideológico del Chavismo, confieso que es exclusividad de mis propias limitaciones por tener una formación de comunista uruguayo y ser parte desde siempre del Frente Amplio.

El atractivo lo recogí del carácter antimperialista de la revolución bolivariana, sin dudas es un imán, salvo muchos de mis amigos que sostienen que el imperialismo no es el principal escollo y faena de los pueblos y gobiernos de este lado del Río Bravo.

Quien no cambia, no cambia. Amigos y ex camaradas sostienen que hoy hablar del imperialismo es un anacronismo como hablar de revolución, filosofía, etc., bla bla blá.

Para mí la reivindicación de Cuba por parte de la revolución Bolivariana fue un acto de justicia histórica y ni hablar del papel y la trascendencia de la personalidad de Fidel Castro en el continente.

El socorro y la condena al bloqueo, no con sólo un gesto para la tribuna, la otra, aquella que llevó a funcionar las industria, luz y agua a un pueblo necesitado por el bloqueo impuesto por el imperialismo de los EEUU.

La desaparición de la URSS redobló las provocaciones y el acecho de la OEA contra la isla y a Guantánamo lo transformaron en un campo de concentración clandestino internacional. Por aquí quedan algunos despojos humanos aun.

La solidaridad del Chavismo fue generosa e incuestionable con distintos gobiernos del continente y nosotros, los uruguayos frenteamplistas, la conocemos muy bien. Si alguno robó acá o allá es problema de ladrones con la justicia, acá y allá.

Mis amigos y ex camaradas no dieron ni darán, como yo, importancia a los aportes de la revolución Bolivariana junto a Cuba y varios países de Centro América, el Caribe y algunos otros, sin mucho entusiasmo, que se sumaron al tema de la paz en el continente.

Si hubieran puesto atención hoy no serían tan hipercríticos y calzones raídos condenando una experiencia con una constitución que desconocen ex profeso porque no se adecua a su comprensión, gusto y deseos.

Aquello es una revolución, que podrá seguir o fracasar, eso es faena de todos los venezolanos y también de latinoamericanos dispuestos a no ser indiferentes ni base de agresión.

La convicción de los revolucionarios bolivarianos por crear condiciones de paz en todo el continente, para hacer de él un lugar de paz en el mundo, es encomiable.

El papel jugado en Colombia por construir una esperanza de paz es un ejemplo que no se puede desconocer, por más rencor y equivocaciones que puedan cometerse en ese país.

Muchos compatriotas de la oposición, otros, montados en la ola de la provocación de la OEA con Almagro a la cabeza, han desatado su legítimo derecho a expresar su odio y rechazo coincidiendo con la oposición venezolana y los planes de los que cercan al proceso diferente en Venezuela.

Yo no coincido con senadores, diputados, ediles, periodistas, y adherentes del FA que se manifestaron públicamente, haciendo caso omiso, de las diferencias entre una revolución en marcha, con sus avances, retrocesos y contradicciones, pero revolución, pensando en las grandes mayorías con camino propio.

Yo no sumo mi voz de ciudadano a las condenas ni voto con estos señores entre otros:
Viera, Trobo, Abdala, Mieres, Michelini, el presidente Peruano, Michellet, Macri, Santos, Cartes, Almagro, panelistas de programas de televisión y programas radiales y muchos amigos de las redes con los cuales compartimos estos espacios.

La única opción sensata es la no injerencia internacional y el diálogo como está encaminado desde Roma y por múltiples organismos del continente y figuras de carácter internacional.

Seguir el camino trazado por Almagro con la OEA es el suicidio político, allá y acá, y convocar a desatar el desacato, entrometiéndose con los poderes constitucionales de una nación será un conflicto que se extenderá a todo el continente que lucha por la paz.

Tienen en la constitución las herramientas para modificar, si se equivocaron y si hubo abuso de uno de los poderes, de cualquiera de los cinco* en pleno funcionamiento y vigencia, para superar esta nueva encrucijada y frenar el pamento y las injerencias de todos lados.

El grado de pedantería de algunos compatriotas para juzgar otros procesos, como si nosotros hubiéremos vivido y estuviéramos en el mejor de los mundos en el Uruguay, incluso con gobierno del FA, raya con zoncería.

Esa revolución no caerá si la población mayoritariamente no quiere y si sabe encausarse y seguro seguirá siendo campo de lucha.

Elegí estar del lado el campo de lucha.
• Poder Ejecutivo
• Poder Legislativo
• Poder Judicial
• Poder Ciudadano
• Poder Electoral



Eduardo Mérica, periodista uruguayo desde 1979. Integrante de las redacciones de La República, Estediario, El Deportivo Sport Magazine y Marca. Tuvo pasajes por radio CX 32 Radiomundo "Contacto Deportivo" y CX 38 Sodre. Redactor creativo del programa Vida Sana (Canal 5 Sodre), Jornalista en A PLATEIA Livramento, Brasil. Sub Editor de ACAURUGUAY.COM y Editor de www.diariouruguay.com.uy y www.futboluruguayo.uy. Es miembro de AER y presidente de la filial APU (Asociación de la Prensa Uruguaya) Rivera.


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