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Lunes 29 Mayo 2017
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Cambios en la Trinchera de ideas

Cambios en la Trinchera de ideas

LA OPINIÓN EN EL URUGUAY. Desde su Facebook Gonzalo Abella. Hace cien años comenzó la fase imperialista del capitalismo. Sus teóricos calcularon que la explotación brutal de la mano de obra en países lejanos permitiría aliviar las condiciones de vida de los trabajadores de “Occidente”. Pensaron que así disminuiría la amenaza de la revolución social. Y así sucedió en parte, pero sólo después de dos guerras mundiales que culminaron el reparto mundial entre las grandes potencias.

Entre 1950 y 1990 el sistema capitalista, reducido geográficamente, todavía permitía a los trabajadores de Occidente creer que seguirían mejorando sus condiciones de vida. Desde 1990 el Capitalismo recuperó terreno en el mapa, pero ya no supo ilusionar a la gente. El sueño se derrumbó y poco a poco volvieron a estallar las demandas populares en todo el planeta.

Si la lucha de los pueblos anunciaba nuevas turbulencias, por su parte la previsión científica tampoco ayudaba a mostrar un futuro promisorio.

Como no hay revolución sin teoría revolucionaria, el Sistema apuntó a destruir la capacidad de producirla en las Universidades mediante una doble acción.

En primer lugar las convirtió en espacios individualistas que preparan al egresado para logar mejores puestos y remuneraciones en el mercado de empleo. Las universidades se transformaron en espacios competitivos donde aquel que emplea su tiempo en pensar y cuestionar, pierde oportunidades de escalar posiciones.

En segundo lugar se impide (y se desmotiva a) que el egresado tenga un horizonte más allá de la especialidad que ha elegido. De este modo, aún el más erudito, aún el más creativo, opera sobre proyectos financiados a término, que en realidad forman parte de programas más amplios cuyos contenidos y fines últimos el investigador desconoce. El conocimiento así fragmentado fluye desde las universidades según las leyes de mercado y bajo el control de los servicios de inteligencia, hacia laboratorios, trasnacionales, estados mayores militares y centros secretos del poder mundial. La aparente inter y trans disciplinariedad tienen límites controlados y zonas no autorizadas, o no financiables, que es lo mismo.

Y como la práctica revolucionaria es lo que decide, el Sistema usó la misma técnica de fragmentación para atomizar las reivindicaciones populares.

Así florecen, por ejemplo, los movimientos y partidos ecologistas. Plantean consignas justas, pero si los Medios de Producción siguen en manos privadas ¿qué control se puede ejercer sobre el sistema y su naturaleza depredadora?

Surgen los movimientos por derechos de los diferentes, por la igualdad étnica, por los derechos de la mujer y contra la violencia social, por los animales, contra toda discriminación. Así fragmentados, cada cual con su bandera exclusiva, todos sirven a la “Nueva Agenda de Derechos Humanos”. Esta agenda nueva de problemas viejos fue organizada por el imperialismo y la socialdemocracia de derecha para hacer de cada consigna justa una batalla separada y soslayar los temas del Poder y de la socialización de los Medios de Producción.

Fragmentación del conocimiento y fragmentación de las luchas populares son estrategias del imperialismo en la trinchera de ideas. En este último plano, a los partidarios de cada reivindicación concreta les han hecho creer que su causa es la fundamental para la Humanidad. Frente a ello, recuperar el método dialéctico de conocimiento y la unificación de los conflictos, juntar en un solo puño todas las reivindicaciones, es lo que permite avanzar en el Programa y en las tareas de la Liberación Nacional.



Eduardo Mérica, periodista uruguayo desde 1979. Integrante de las redacciones de La República, Estediario, El Deportivo Sport Magazine y Marca. Tuvo pasajes por radio CX 32 Radiomundo "Contacto Deportivo" y CX 38 Sodre. Redactor creativo del programa Vida Sana (Canal 5 Sodre), Jornalista en A PLATEIA Livramento, Brasil. Sub Editor de ACAURUGUAY.COM y Editor de www.diariouruguay.com.uy y www.futboluruguayo.uy. Es miembro de AER y presidente de la filial APU (Asociación de la Prensa Uruguaya) Rivera.


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