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Jueves 27 Abril 2017
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Para que no pase en “brancas nuvens”, para festejar, nuestro día, el día del teatro

Para que no pase en “brancas nuvens”, para festejar, nuestro día, el día del teatro

HELARTE EN RIVERA. Desde su Facebook Michel Croz. Feliz día a tod@s l@s compañer@s teatrer@s!!!. Lo que sigue es un post de Alberto “Coco” Rivero, uno de los grandes del teatro regional, maestro y amigo, quien comparte estas reflexiones de la divinamente humana Ariane Mnouchkine (maestra francesa).

Para que no pase en “brancas nuvens”, para festejar, nuestro día, el día del teatro:

“Uno nunca puede considerarse un ser definitivo, sobre todo haciendo teatro, porque es el arte de lo impermanente.

En principio, si conservan la infancia, la ingenuidad, los actores no mienten. Digo ingenuidad no estupidez. No confundirlas. Ingenuo es el que nace a cada instante. Los verdaderos actores viven el instante y no hacen trampas. A la larga, su actuación se vuelve tan transparente que es la vida misma. Después de todo, actuar no es hacer trampas.

¿Las buenas ideas? ¡Aplastan todo, son pesadas! Una buena idea seduce media hora, después uno se da cuenta de que es un mueble incongruente en medio del escenario, que está estorbando. Braque dijo: “Cuando empiezo a pintar tengo la sensación de que mi cuadro está del otro lado. Sólo que recubierto por un polvo blanco: la tela. Basta con desempolvarlo. Tengo un cepillito para sacar el azul, otro para el verde y otro el amarillo: mis pinceles. Cuando todo queda limpio el cuadro está terminado”.

Buscar un personaje con un actor es, en primer lugar, alimentar la esperanza de que el personaje está en el actor, o que por lo menos exista en el actor el lugar para ese personaje. Y después dejarlo venir. Limpiar para que emerja.

Un verdadero dramaturgo es una persona que sabe que las palabras son acciones y no comentarios.
Por definición el teatro, el arte, es transposición o transfiguración. Un pintor pinta una manzana pintada, no una manzana. Hay que hacer aparecer la manzana. Una aparición. El escenario es un espacio de apariciones.

“Los personajes pertenecen a aquellos que los mejoran”. (Brecht)

El trabajo colectivo no es la censura colectiva. Cuando discutimos sobre una idea tenemos que evitar que sea atacada por tres o cuatro antes de que haya sido totalmente expresada. Probamos las ideas más locas de algunos actores. Nunca las aplastamos en el cascarón. Después, hay que dejar que avancen los que avanzan, que aparezcan los que traen la luz, los que yo llamo “locomotoras”. El trabajo colectivo es todo menos un trabajo igualitario. Están los que conducen, los que inventan, desde cualquier punto de vista, y los que son menos experimentados, o están menos entrenados, y que siguen, pero que también son indispensables.

Yo leo muchas cosas, ¿sabe? Y después me olvido. Es casi como un método de trabajo. Como si uno tuviese que olvidarse, ser ingrato con sus “predecesores”, para tener libertad. La gratitud viene después. Cuando ya no se tiene más miedo.

Cuando siento pulsiones de consumo, de necesidades materiales, sé que son pulsiones todavía infantiles. Cuando ya no los tengo, siento que algo en mí maduró…
El público es aquel a quien siempre debemos escuchar, pero nunca obedecer. En las asambleas generales de Aviñón, alguien citó una frase de Jean Vilar: “Se trata de imponer al público lo que éste desea oscuramente”.

Los artistas, en particular, no están para aceptar el mundo. Están para revelarlo.
Hay que animarse a parecer tonto en escena, para ser verdadero.No deben atiborrarme ni de palabras, ni de imágenes, ni de utilería ni de muebles. Nunca me voy a olvidar de la reflexión de una niñita en Noche de Reyes: “Ah, qué suerte que en este teatro no hay muebles. Cuando no hay muebles los actores se ven bien”.

Pero lo esencial para el actor tal vez sea más simple aún. Estar en el presente, renunciar a todo lo que anticipó, para atrapar en una escena todo lo que pasa. En un instante. Para el actor y su personaje existe una vida anterior, pero no hay pasado psicológico y no existe un futuro previsible. Sólo el presente, el acto presente. El teatro es el arte del presente.”

(Fragmentos de “El arte del presente”; Conversaciones entre Ariane Mnouchkine y Fabienne Pascaud)



Eduardo Mérica, periodista uruguayo desde 1979. Integrante de las redacciones de La República, Estediario, El Deportivo Sport Magazine y Marca. Tuvo pasajes por radio CX 32 Radiomundo "Contacto Deportivo" y CX 38 Sodre. Redactor creativo del programa Vida Sana (Canal 5 Sodre), Jornalista en A PLATEIA Livramento, Brasil. Sub Editor de ACAURUGUAY.COM y Editor de www.diariouruguay.com.uy y www.futboluruguayo.uy. Es miembro de AER y presidente de la filial APU (Asociación de la Prensa Uruguaya) Rivera.


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