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martes 23 octubre 2018
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En 1830 se da la primera manifestación del deporte en Uruguay

En 1830 se da la primera manifestación del deporte en Uruguay

HISTORIA DEL DEPORTE EN URUGUAY. Investigación Eduardo Gutiérrez Cortinas.

HISTORIA DEL DEPORTE EN EL URUGUAY (1830 a 1900)

Las primeras manifestaciones deportivas en el Uruguay, la acción desarrollada en las actividades de la educación física y el movimiento atlético, desde el momento que nuestro país alcanzó la independencia política en el año 1830.

El período más intenso desde 1900 hasta nuestros días, cuando se generó activamente la época del fútbol, como el deporte más popular en todo el territorio nacional y de mayor gravitación social, pero, existió un período anterior al año 900, que no es conocido y es poco divulgado , donde las actividades deportivas y atléticas se encierran en una nebulosa, que oculta sus lineamientos, su importancia y sus proyecciones, en un tiempo que parece lejano, como para borrar las huellas de acontecimientos deportivos, de evidente trascendencia en la función social del deporte y en la evolución de nuestra colectividad.

La etapa de su primera iniciación, desde el año 1830, que se extiende hasta 1900, como el período de tiempo que abarca esta historia.

Fijado el objetivo, en él se han caracterizado 110 clubes, sociedades, centros o institutos , que tuvieron carácter parcial o total deportivo.

El metejón deportivo

No fue tarea fácil registrar datos, computar fechas y relacionar acontecimientos deportivos en fuentes de información a menudo precarias, en laboriosas investigaciones en la Biblioteca Nacional, en periódicos, diarios y libros de la época, en archivos y en instituciones particulares, con la colaboración de viejos deportistas, cuyo reconocimiento facilitó la tarea de recopilación que nos permitió armar como un rompecabezas, el clima, los actores, las instituciones que gestaron y desarrollaron el deporte en el Uruguay.

Acaso se presentaron situaciones imprevistas o aparentemente inconexas, con el tema específico que tratamos y recordamos que un día uno de los autores le preguntó un poco sorprendido, al otro:¿No cree que será necesario estudiar en detalle, como elemento de introducción al estudio del deporte en el Uruguay, temas como Rosas y su época…?. Así se hará.

Por ahora se puede contar que la respuesta inicial se ubica en el capítulo de información de la fundación del PRIMER CLUB DE CRIQUET – 1842 – donde es necesario estudiar la Guerra Grande y los movimientos revolucionarios, que se sucedieron prácticamente todos los años, en el desarrollo de Montevideo y de todo nuestro país; los períodos de crisis de los años 1868, 1874 y 1890; la permanente inestabilidad política, económica y social que caracteriza al Uruguay, y en fin, los hombres de aquel tiempo tumultuoso de 1830 a 1900.

Se puede percibir claramente, como superpuesto o paralelamente a esas transformaciones económicas y sociales al deporte en el Uruguay, primero débilmente y en forma borrosa en manifestaciones individuales después de manera creciente y colectiva, proyectando su influencia en la expresión sociólogica, en la estructura de la clase media, en los ideales de libertad y de democracia, hasta configurar hasta finales del Siglo XIX, un verdadero hecho social, que explica muchas de nuestras modalidades y conformación social, estilo de vida y concepto democrático.

Existe un verdadero entrecruzamiento entre el deporte y la evolución económica y social del Uruguay, en el proceso de la integración nacional, con la colectividad criolla y las colectividades extranjeras de las corrientes inmigratorias del Siglo XIX, en la condición de estabilización que se consigue al final del siglo, señalados en los textos, surgiendo en la propia expresión del nacimiento y desarrollo del deporte, en la fundación de los primeros clubes de CRIQUET, PELOTA, REMO, en los nombres de los dirigentes y en los hechos deportivos que se suceden…

El proceso que se registra en el Uruguay, en la doble gravitación, con la influencia del indio y del gaucho y de las colectividades extranjeras, a partir de 1830, con sus hombres de empresa y de industria, tienen las mismas características que las que se registran en otros países como ya lo había señalado Lyra Filho, destacando: “Las condiciones de raza cultura, medios y economías, influyen en la preferencia deportiva de los pueblos, y que los caracteres biológicos y antropólogicos, de cultura física y social, actúan distintamente en la distribución y movimiento del deporte. En cada etapa de la cultura del deporte se constata el predominio del deporte que acompaña el movimiento. El deporte alcanza o interesa, a todos los estratos sociales, y se generaliza en el interés de las generaciones y de todas las clases”.

Por ello, se registra en el Uruguay la riqueza sociológica del movimiento deportivo, y surge nítida a través de 70 años del período estudiado, la función social del deporte en aquel medio primitivo que pugnaba por alcanzar su independencia económica y su mejoramiento social, y el deporte aparece como un claro índice de supervivencia, cuando todo parecía perdido, bajo la presión de factores externos e internos.

No creemos haber realizado un estudio definitivo, otros deberán profundizar esta historia deportiva, para demostrar la inspiración, el coraje y la voluntad de los pioneros de todos los deportes en el Uruguay.

El deporte y la era industrial

Primero señalaremos sobre nuestro desarrollo deportivo, el reencuentro del deporte en los tiempos modernos y la expresión deportiva de Inglaterra.
Necesariamente debemos referirnos al proceso que ha conducido al deporte a los tiempos modernos, no sólo analizando su trayectoria sino confrontándolo con la evolución humana correlativa, porque nuestro movimiento y gestación deportiva no es autóctono, se nutre y se desprende de ese movimiento universal, por el aporte del emigrante a nuestra evolución.

La moderna civilización occidental se inicia en el año 1789, cuando estalla la Revolución Francesa, como uno de los acontecimientos sociales de mayor gravitación en la marcha de la Humanidad, eliminando el absolutismo y el feudalismo, representados por una caduca aristocracia y propiciando la soberanía de las masas. Desde entonces, se fueron forjando las características dominantes de este período, democracia, nacionalismo e industrialismo.

De allí surgió la revolución industrial y social de los Siglos XIX y XX, que dilató la órbita de los negocios y agigantó la esfera de la producción, con la mecanización de la industria y la agricultura, la aplicación de la fuerza motriz, el aceleramiento de los transportes y las comunicaciones.

Esta revolución industrial, iniciada alrededor del año 1760 y que alcanzó su plenitud en el Siglo XX, como su etapa de mayor desarrollo y dinamismo en el año 1860. Inglaterra, fue el centro nuclear de la primera Revolución Industrial, iniciada en 1860, y marcado con el signo de los tiempos presentes, con la aparición del acero, la elasticidad, la industrialización en gran escala, el despuntar del capitalismo financiero como los elementos de mayor gravitación.

La consecuencia inmediata de esta revolución industrial, fue un fabuloso crecimiento demográfico, provocado por la concentración industrial en las ciudades, imponiendo una nueva urbanización, con hacinamiento de las poblaciones y precarias condiciones de vida.

Densidad demográfica que multiplica la población de Europa de cien millones de 1800, a cuatrocientos en 1900.

Esta concentración humana con bajo nivel de vida, es el signo de las masas populares en el despertar de las modernas ciudades.

Los primeros tiempos de la revolución industrial no significaron mejoramiento económico y social para los trabajadores, ya que la explotación sin límites, las condiciones abyectas de las primeras industrias, como las fábricas textiles y las exigencias técnicas de producción, hacían eliminar las ventanas de los edificios industriales, creando ambientes húmedos y malsanos, en agotadoras jornadas de los hombres, mujeres y niños, que afectaban en grado creciente su salud y vida.

La época industrial surgió así como un verdadero castigo y flagelo del hombre, que se tornaba en miserable condición de útil de trabajo, más allá de la fuerza y la fatiga.

La era de la máquina traducía más el cuidado de la mecánica que del hombre, que estaba sometido a una condición sedentaria, como un engranaje más… Cuando se produjo la reacción, a este estado de cosas, cuando se originaron los primeros movimientos agremiados, nació como necesidad fisiológica, la vuelta del hombre a la naturaleza, después de las duras jornadas, en el logro de la compensación del desequilibrio físico y psíquico por los juegos y recreaciones al aire libre, y surgió el deporte como recuperación periódica de las energías consumidas en el trabajo, como complemento de la salud y del propio bienestar social.

Fue Inglaterra , que levantó esta bandera de reparación, por ser la mayor potencia industrial, constituyendo la mayor potencia deportiva, que le permitió el milagro de salvar al hombre frente a la máquina.

En la era de la máquina, se restablece la práctica de los deportes, después de haber acompañado las primeras expresiones de la civilización.

 

CONTINÚA



Eduardo Mérica, periodista uruguayo desde 1979. Integrante de las redacciones de La República, Estediario, El Deportivo Sport Magazine y Marca. Tuvo pasajes por radio CX 32 Radiomundo "Contacto Deportivo" y CX 38 Sodre. Redactor creativo del programa Vida Sana (Canal 5 Sodre), Jornalista en A PLATEIA Livramento, Brasil. Sub Editor de ACAURUGUAY.COM y Editor de www.diariouruguay.com.uy y www.futboluruguayo.uy. Es miembro de AER y presidente de la filial APU (Asociación de la Prensa Uruguaya) Rivera.


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