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Domingo 30 Abril 2017
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“Estoy entre los que creo que es un desastre lo que está pasando con la educación”

“Estoy entre los que creo que es un desastre lo que está pasando con la educación”

BUENAS LENGUAS EN EL URUGUAY. No está exento de polémica. Juan Grompone dice que el sintético, los medios electrónicos y la ingeniería genética amenazan las bases de la exportación uruguaya y por tanto se deben encarar reformas no solo educativas sino en la producción con miras a los próximos 20 años.

Le fastidia que se crea que no hay que reaccionar. Critica el sistema educativo y afirma que el movimiento a la derecha en el mundo es “un resultado de la economía”.

—¿Se define frentista disidente. Es de los disconformes con la educación o los que tienen planteos históricos radicales?

—Estoy entre los que creo que es un desastre lo que está pasando con la educación. Es notorio que a corto plazo tendremos un problema social y económico. El grupo de ultraizquierda tiene una visión antigua, no han podido salir del manifiesto comunista. Más que como radical lo veo congelado en el tiempo.

—¿Algunas posturas de ese tenor pesan hoy en las acciones del gobierno?

—Claramente. Es el famoso gobierno en disputa. El caso de Venezuela lo puso de manifiesto.

—¿Cómo evalúa la reacción que tuvo el presidente Tabaré Vázquez?

—Vázquez responde a las dos mitades del Frente porque en Alemania estuvo con una y en Uruguay pasó a la otra. Ahora quedó mal con ambas. Es clarísimo que el problema de Venezuela es un disparate. Pensar que a eso se le puede llamar socialismo del siglo XXI es de una falta de criterio increíble.

—Planteó que para que la economía muestre estabilidad, los partidos tienen que rotar en el poder. ¿Se le terminó el tiempo a la izquierda?

—Es difícil el tema. Por un lado Danilo Astori intentó hacer una política económica clásica, ortodoxa y por otro lado lo que no ha hecho bien es apostar a la producción de materias primas, es decir, las pasteras de celulosa que tienen la muerte asegurada. El papel es un condenado a muerte porque todo el mundo quiere sustituirlo con medios electrónicos. Apostar a materia prima y a término es una política de muy corto plazo.

—¿Entonces?

—La alternancia de partidos es cada vez más notoria por el proceso de globalización y está condicionado por la economía. Y la economía en la medida que es global acorta los plazos y sincroniza los países; hace que en este momento haya un movimiento de derecha en todo el planeta que se ve en Trump, el Brexit, en Europa y América. Ese movimiento no es una conspiración del imperialismo como dice el Pit-Cnt, es un resultado de la economía.

—Esos ejemplos hacen pensar que crece el capitalismo. Su último libro de La danza de Shiva plantea, por el contrario, que va a morir. ¿Está seguro?

—Absolutamente. En la segunda mitad va a empezar a morir. El tema fundamental es que la sociedad capitalista necesita crecer y hoy lo hace a una velocidad promedio de 3% y la población crece menos del 1,5%. Es inexorable que todos los países lleguen a ser capitalistas. El mejor ejemplo es China que mantiene un gobierno comunista y sin democracia, pero en los hechos es una sociedad capitalista que avanza a toda velocidad. En la medida que avanza se va a convertir en democrática, porque la persona que elige celulares, ropas, bebidas va a querer elegir a gobernantes. La libertad económica conduce a la libertad política. El capitalismo penetró a mitad de camino en América Latina, está prácticamente en África, avanza rápidamente en Asia. Se va a frenar en el momento que no pueda crecer más. Es decir, en el momento en que las fábricas que están diseñadas para crecer al 3% no tengan a quién venderle.

—En la medida que no haya innovación…

—No importa la innovación porque no cambia el consumo. Si consumimos una heladera cada cinco años, en el momento que todo el mundo tenga heladeras, los fabricantes, que están diseñados para crecer a un 3% anual, ¿a quién le van a vender?

—Sin embargo hay ciertos productos que todos los años tienen modelos nuevos.

—Se puede forzar el consumo. Pero es al revés, en los primeros tiempos la computadora se cambiaba cada uno o dos años y ahora están tendiendo a durar cinco. El resultado final es que cuando todos sean capitalistas, solo se va a poder producir lo que se necesita para reponer y ese es el momento en que fracasa.

—¿Cómo ve a Uruguay en ese futuro?

—Lo veo horrible porque no puede desprenderse de la idea de producir materia prima. Es cierto que hay sectores de su exportación que no son materia prima como logística, servicios de consultoría, turismo y son los que lo podrían salvar. Pero la historia del Uruguay es la historia de perder los productos de exportación. El Uruguay de 1950 era exportador de cuero, lana y carne. Con la revolución verde el precio de la carne empezó a bajar y las exportaciones se empezaron a frenar y con la revolución de la petroquímica se produjeron materiales sintéticos y se empezó a valorizar cada vez menos la lana. Y en el cuero se reemplazó por sintéticos. En 1950 nuestros tres productos estrella entraron en crisis y eso fue lo que provocó finalmente la dictadura. La dictadura es tomar el control del poder para sacarlo de la crisis, que fue lo que hicieron. Aunque parezca horriblemente incorrecto decirlo, la dictadura fue la que sacó a Uruguay de la crisis por la vía de las exportaciones no tradicionales, es decir, por la vía del arroz o autopartes. Y esa es la política que continuamos, porque inmediatamente después se inventó los árboles y la celulosa y luego la soja. Es decir se siguió exportando productos no tradicionales, pero siempre materia prima.

—Generó polémica al alertar que si la biotecnología se desarrolla tan rápido como la electrónica en 2030 el kilo de carne sintética va a costar lo mismo que la carne natural. ¿Uruguay es lento en reaccionar?

—No solo lento, no cree que tiene que reaccionar pese a que ya pasamos varias veces por crisis de las exportaciones.

—¿Por qué cree que no se reacciona?

—Cuando digo que la carne puede ser sintética me contestan que Uruguay tiene la mejor carne del mundo y que siempre se va a querer comer carne natural. Eso hay que demostrarlo. Hay productos naturales que han sido desplazados como la esencia de vainilla. Madagascar vivía de la vainilla, y cuando se produjo de forma sintética, listo. Brasil, con el auge de lo automotor a principios del siglo XX estaba enloquecido porque tenía el monopolio del caucho, pero le duró un ratito porque inmediatamente se produjo el primer caucho sintético y se acabó. ¿Qué sucede con la carne? En el mundo hay por lo menos dos grandes productores de carne de mejor calidad que Uruguay. Los japoneses producen la carne más cara del mundo, la Kobe, que es muy marmolada, que no cuesta US$ 5 el kilo sino US$ 50. La otra la producen los norteamericanos, es la carne madurada, que es estacionada en heladeras durante tres meses lo que hace que sea más tierna y con muchísimo mejor sabor. Hay que pensar qué va a pasar el día que en las zonas semitropicales se fabrique un cebú genéticamente modificado que tenga la misma cantidad de un Aberdeen Angus. ¿Cuánto falta para que Brasil haga eso y pueda competir locamente? Brasil no tiene calidad, pero la calidad es un tema de ingeniería genética.

—Usted también pronostica la muerte de la demanda de granos. Parece apocalíptico.

—No es apocalíptico. Aratirí es un ejemplo. Acá había mineral de hierro de baja calidad. Viene y ve que se puede vender porque China estaba en una revolución urbana muy grande y era gran consumidor. En China pasó lo mismo que en Inglaterra: sacó gente de la agricultura y la puso en las ciudades. Entonces cada trabajador era una boca más para alimentar y uno menos para producir alimentos. Así se vio necesitado de comprar alimentos. El auge del Río de la Plata en el siglo XIX y buena parte del siglo XX fue porque Inglaterra estaba en ese proceso. Pero hubo un momento que terminó porque la revolución agrícola hizo que esa situación se estabilizara y es lo mismo que está pasando en China. Entonces, que hoy nos esté comprando soja es necesariamente a término. Es más, ya hay menos demanda. Aratirí calculaba que durante 20 años iba a continuar la revolución urbana en China; sin embargo, eso fue mucho más rápido de lo que esperaba entonces cuando había posibilidades de hacer el negocio ya no era más negocio. Los fabricantes de celulosa tienen el mismo razonamiento. Mientras haya países que ingresen al capitalismo va a aumentar su consumo de papel, pero en los países capitalistas está bajando; saben que el proceso es a término y están haciendo papeleras para 20 años.

—También hay que pensar a 20 años.

—No está mal hacer inversiones a 20 años, pero hay que saber que son para 20 años. El problema es pensar ya cómo la reemplazo, porque 20 años también es lo que lleva preparar a la gente. Por eso la crisis de la educación es tan grave; hoy no estamos preparando gente para lo que va a pasar.

—¿Y cómo toma que se hayan presentado 50.000 personas al llamado del BROU. ¿Es un problema la falta de emprendedores?

—¿Quién transmite el mensaje que es mejor ser empleado de banco que tratar de abrirse camino de otra forma? ¡La educación! El sistema educativo está transmitiendo el mensaje de mirá, lo mejor que podés hacer es conseguirte un empleo público donde nadie te va a tocar nada, no vas a destacarte mucho, pero vas a vivir tranquilo. Lo mejor es no cambiar nada, por eso el país no cambia.

—Si la educación estuviese solucionada, en dónde ve el futuro como en algún momento se hizo la ley forestal.

—La ley forestal es un excelente ejemplo de una cosa hecha a medias. Si se hubiese distinguido que estos eran los beneficios por pino y eucaliptus y el doble por robles, hayas o maples en lugar de tener una pastera podríamos tener a IKEA, la fabricante de muebles terminados. Hoy el mundo camina hacia la biotecnología y Uruguay está en las mejores condiciones para apostar fuertemente a eso, pero no lo hace. Al mismo tiempo estamos en muy buenas condiciones para todo lo que tiene que ver con informática. Es el único sector en el que falta gente hace 15 años. El problema es que hay que pensar a 20 años, 30 años y no a la próxima elección. Lo que uno tiene que hacer es apostar y jugarse que va para acá.

—¿La chatura de los uruguayos conspira?

—Somos chatos y queremos ser empleados públicos. Es el mensaje de un estado de bienestar que no funcionó. Batlle y Ordó-ñez hizo por primera vez un estado de bienestar. Se basaba en la carne. Duró hasta 1950. Le erramos al enfoque. Cuando decimos que Uruguay produce la mejor carne del mundo, en realidad lo que queremos decir es ojalá produjera la mejor carne del mundo como en 1910 y entonces sí podríamos vivir de la producción de carne. Es un deseo, no una realidad.

“ES SUICIDA UNA EDUCACIÓN QUE ELIMINA A LOS MEJORES”

—¿Qué hay que hacer en educación?

—Lo primero es volver a tener una educación del siglo XX: terminar la enseñanza media. El segundo tema es funcionar como una educación del siglo XXI: tiene que ser terciaria. Estamos lejísimos. ¿Pero cómo se prepara para un futuro que no se sabe cuál es? Con una educación flexible, que aproveche lo mejor de cada uno. A veces se dice qué curioso que tal escritor o tal jugador no terminó el liceo. ¡Y claro! El liceo no le daba oportunidad para desarrollarse. La única manera de que la gente no abandone es que le den cosas que les interesen.

—¿Hoy no se genera interés por aprender?

—¡Por favor! Los chiquilines se aburren y no les importa nada lo que está en la clase. Les están dando 12 materias en liceo. Mantengamos las 12, pero digamos que elijan seis. Con eso yo estoy seguro que se duplica la cantidad de egresados. Yo me imagino que a una escuela pública a los seis años entra Wolfgang Amadeus Mozart y ese niño no termina la escuela porque a los 12 años estaba componiendo óperas y sinfonías y la escuela le iba a seguir enseñando la tabla del nueve y si no la sabía iba a quedar repetidor. Es un caso extremo, pero no podemos tener un sistema educativo que mate a los excepcionales. Es suicida un sistema educativo que a los mejores los liquida.

 

Fuente: El País del domingo 09 de abril de 2017.


Currículum de Juan Grompone
(Actualizado al 15 de enero de 2017)

Datos personales y formación:
Juan Arturo Grompone Carbonell nació en Montevideo, República Oriental del Uruguay en el año 1939.
Obtuvo el título de Ingeniero Industrial (Opción comu- ´
nicaciones) en la Facultad de Ingeniería de Montevideo en 1967.
Está casado con Isabel Larghero y tiene tres hijos: Miguel, Rafael y Lucía.
Sus áreas de trabajo son las telecomunicaciones y la informática, especialmente en el área comunicación de datos y gestión de proyectos informáticos. También son áreas de interés la epistemología y la historia de la ciencia y la tecnología.
Ha escrito varias columnas, novelas, ensayos y relatos cortos.
Los idiomas manejados son:
• castellano (lengua materna)
• ingles (fluido)
• frances (fluido)
• italiano (casi fluido)
• aleman (comprensión)
• portugues (comprensión)
Es miembro de la Asociación de Ingenieros del Uruguay. Es miembro del IEEE desde 1986, y Senior Member desde 1990. Pertenece a la Sociedad de Computación.
Es Miembro Vitalicio desde 2011.
Miembro de la Academia Nacional de Ingeniería, Uruguay, desde 1993.
Miembro de la Academia Nacional de Letras desde 1996.
Actividad docente
• Asistente (grado 2) del Instituto de Ingeniería Eléctrica de la Facultad de Ingeniería de Montevideo en el período comprendido entre 1963 y 1969.
• Profesor Adjunto (grado 3) de Electricidad en la Facultad de Ingeniería en el período comprendido entre 1967 y 1969.



Eduardo Mérica, periodista uruguayo desde 1979. Integrante de las redacciones de La República, Estediario, El Deportivo Sport Magazine y Marca. Tuvo pasajes por radio CX 32 Radiomundo "Contacto Deportivo" y CX 38 Sodre. Redactor creativo del programa Vida Sana (Canal 5 Sodre), Jornalista en A PLATEIA Livramento, Brasil. Sub Editor de ACAURUGUAY.COM y Editor de www.diariouruguay.com.uy y www.futboluruguayo.uy. Es miembro de AER y presidente de la filial APU (Asociación de la Prensa Uruguaya) Rivera.


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